Los 70, rara alquimia que junta a Cristina y Moyano
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Los Kirchner, Cristina y Néstor, ayer en la CGT para un silencioso aval a Hugo Moyano, pero con huecos en la memoria y sin anuncios para los trabajadores.
Tampoco que Raúl Lastiri y el metalúrgico Ricardo Otero participaron en la costura de esa historia. De Centeno, Moyano elogió la simpleza; la Presidente le atribuyó todos los méritos de la ley. Por entonces, el camionero transitaba la ortodoxia; Cristina, la JP rugbística.
Ahora, la magia de 2000, los encuentra unidos. Podría recurrir al legado de Juan Domingo Perón.
«El mejor homenaje que podemos hacerle a Centeno es construir el país que él Los Kirchner, Cristina y Néstor, ayer en la CGT para un silencioso aval a Hugo Moyano, pero con huecos en la memoria y sin anuncios para los trabajadores. soñó», dijo la mandataria.
Gratitud por la invitación a «la casa» donde Eva Perón quiso descansar y por la que pasó Juan Perón, en octubre de 2006, antes de papelón de San Vicente.
Lo demás, el más estricto silencio: nada sobre el Congreso en ebullición, el campo levantado ni los gases en Plaza de Mayo. «No hay que recordar a Centeno de manera lacrimógena, sino con alegría-», precisó. A esa hora, la TV mostraba el humo en los alrededores de Casa Rosada.
Silenciosa, pero oportuna, la presencia de los Kirchner trató de funcionar como una proclamación anticipada de Moyano en la CGT. Sin embargo, la Presidente -el ex estuvo callado y se limitó a saludar y volver a dirigirle la palabra a Agustín Rossinada dijo sobre la central sindical.
Tampoco, como esperaba Moyano, anunció suba de salarios, convocatoria al Consejo ni el incremento del mínimo no imponible de Ganancias. El camionero esperaba un gesto de ese tipo y se tuvo que quedar con las ganas: puro formalismo, lo de la Kirchner.
A un costado, relegado, quedó Antonio Caló. El metalúrgico despuntó, para los Kirchner, como la esperanza blanca del gremialismo post-San Vicente. Pero al final no pudo, siquiera, pacificar su propia interna: el patagónico lo quiso de dos de Moyano, pero no llegó.
Mal día para los segundos. Otro excluido de la mesa principal, donde también estuvieron Daniel Scioli, el ministro Carlos Tomada, el dipusindical Héctor Recalde y el miembro de la Corte Eugenio Zaffaroni, fue el vice gobernador Alberto Balestrini.
Todos, en la despedida, hermanados por la marchita peronista mientras Moyano mostraba a los Kirchner las refacciones del salón Felipe Vallese, el «primer desaparecido» según la Presidente. Antes y después, el camionero se encerró a programar su reelección.




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