Los diputados del PJ acordaron respetarle a Néstor Kirchner el manejo de la Comisión de Juicio Político, que dejará el santacruceño Sergio Acevedo para asumir en la SIDE. De acuerdo con lo conversado por los caciques peronistas, esa estratégica dependencia pasará a manos del vice 2°, el tucumano Ricardo Falú, miembro, igual que Acevedo, del subloque kirchnerista bautizado «grupo Talcahuano».
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La frepasista Nilda Garré, primera en la línea sucesoria de Acevedo en esa comisión, continuará en la jerarquía, apoyando, a partir del 25 de mayo, a Falú. Si la promoción deAcevedo a la Secretaría de Informaciones del Estado (dependencia del Ejecutivo que intentó influir sobre la Justicia, sobre todo, durante la gestión del duhaldista Carlos Soria) causó inquietud en la Corte Suprema, el nombre del reemplazante en Juicio Político puede llevar cierta tranquilidad al noneto de ministros, aún cuando no sea, precisamente, una señal de tregua ni mucho menos. Pero sí, de racionalidad y sensatez.
Falú alentó, junto a Acevedo, el proceso contra los 9 ministros el año pasado. Sin embargo, trató de mostrarse menos fundamentalista y aceptó -sin renunciar a sus principios ni armar una batalla fratricida- que la mayoría del bloque justicialista pasara de promover la carga contra Julio Nazareno y compañía a levantar la embestida en menos de un semestre, siempre en cumplimiento de directivas de Eduardo Duhalde. Obviamente, el enfrentamiento con elmáximo tribunal puso en peligro la estabilidad institucional y la amenaza se convirtió en un bumerán para el designado. Hasta el FMI se preocupó por la situación que creaba inseguridad jurídica.
• Causa contra Fayt
El hombre de confianza de Kirchner en el Congreso, alentado por Elisa Carrió y la misma Garré, nunca perdió las esperanzas de retomar las acusaciones, después del primer intento fallido de decapitar magistrados del máximo tribunal (no consiguieron 2/3 necesarios para pasar el juicio al Senado). Así, Acevedo abrió una causa -actualmente en curso- contra Carlos Fayt, casi sobre el receso del último verano en el Congreso.
En plena etapa preelectoral, Falú se mostró cauto y hasta propuso postergar cualquier definición hasta que asumiera el gobierno que ganara las elecciones, a pesar de que él mismo había promovido el proceso por una cuenta bancaria pesificada del juez que intervino en fallos sobre el «corralito».
Según transcendió, de confirmarse el ascenso de Falú, habrá que esperar 2 semanas, por lo menos, para saber algo más del destino del enjuiciamiento contra Fayt (está en manos de la comisión el descargo del magistrado), así como del trámite que se sustancia contra su colega AdolfoVázquez en esa dependencia.
Falú o cualquier otro kirchnerista con rango de diputado deberá esperar nuevas instrucciones del presidente electo y, mientras tanto, cumplir con las declaraciones ya conocidas del propio Kirchner: «habrá que actuar en caso de que surjan sospechas contra alguno de los miembros de la Corte, siempre tratando cada causa en particular». Esto significa que no habrá capitis dimunitio en masa, tal cual propuso el duhaldismo en febrero de 2002. Habrá que gobernar y cualquier enfrentamiento sin sentido puede resultar contraproducente, aún cuando siga vigente la convicción de modificar la composición de la Corte, en este tiempo, de manera gradual.
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