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21 de septiembre 2004 - 00:00

Lula defendió la relación con Argentina y criticó al FMI y al Banco Mundial

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Como ha ocurrido desde que se celebró el primer debate de la Asamblea General, hace 59 años, Brasil fue el país que abrió la ronda de intervenciones en Nueva York, con un discurso centrado en la necesidad de ayudar a los más desfavorecidos del planeta.

Lula, que debutó en el debate el año pasado, afirmó que ha llegado el momento de introducir un "cambio" en los flujos financieros de los organismos multilaterales, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), si queremos lograr un "desarrollo justo y sostenible".

Estos organismos, explicó, "se crearon para dar soluciones, pero en ocasiones, por un rigor excesivo, se convierten en parte del problema", lo que obliga a revisar su funcionamiento para recuperar los objetivos iniciales.

El FMI "debe ser capaz de dar garantía y liquidez, que son necesarias para las inversiones productivas, especialmente para las
infraestructuras, viviendas y salubridad, así como para restaurar la capacidad de pago de los países pobres", apuntó.

Lula se refirió también a la vieja demanda brasileña de obtener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, al asegurar que la composición de este órgano "debe reflejar la realidad de hoy, y no perpetuar la de la era de la Guerra Fría".

Denunció, por otro lado, que el fin del colonialismo en el mundo ha traído, en contra de lo que se pensaba, más desigualdades, hambre y pobreza, ya que el beneficio de la autodeterminación no se ha traducido en una mejora social.

Aseguró que la mayor parte de los 191 miembros de la ONU, un total de 125, han sufrido en el pasado la opresión de fuerzas
imperialistas.

Si en 1820 la renta por cápita de los países ricos quintuplicaba a la de los pobres, hoy esta diferencia es de 80 a 1, dijo Lula,
para quien los países pobres se ven hoy perjudicados por las "barreras proteccionistas y por la concentración de inversiones,
conocimientos y tecnología".

"Un engranaje invisible todopoderoso dirige el sistema de lejos y a veces revoca las decisiones democráticas, marchita la soberanía, y se impone sobre los gobiernos electos".

Los efectos de la globalización se han visto agravados, además, por una "asimetría", que ha empeorado el "devastador legado de pobreza y regresión social", especialmente en Africa, donde 200 millones de personas pasan hambre.

Para Lula, la falta de salubridad se ha cobrado la vida de más niños en el último decenio que en todos los conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial, y en su opinión, el mundo permanece "indiferente" ante estos males.

El mandatario reclamó el establecimiento de un nuevo orden político mundial, que otorgue a los países pobres "oportunidades
reales de crecimiento y de progreso político y social".

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