12 de junio 2003 - 00:00

Lula halagó por política y fútbol

«Pensamos casi igual, si viviéramos en igual país compartiríamos el mismo partido y seríamos aliados políticos permanentes.» Un más que sonriente Luiz Inácio Lula Da Silva cerró con esta frase la primera cumbre que compartió ayer en Brasilia con un Néstor Kirchner ya asumido como presidente.

Según se encargaron de desperdigar los dos presidentes a través de todos los voceros posibles, la reunión de ayer resultó más que un encuentro de jefes de Estado, la creación de «un bloque binacional sólido» que actuará ante el mundo con una «posición cerrada».

Las reuniones comenzaron temprano, a las 9, con una alteración administrativa importante. En lugar de negociar en el Palacio del Planalto, la sede del Ejecutivo brasileño, los encuentros multitemáticos debieron mudarse hacia el Palacio de la Alvorada, donde reside el presidente y situado a varios kilómetros del centro de Brasilia. La presencia de una fuerte marcha sindical en contra del proyecto de reforma previsional que impulsa Lula fue el motivo del cambio de escenario. (Ver aparte.)

Igualmente cada uno de los grupos negociadores tuvo su lugar para discutir tranquilo. Así los dos presidentes por un lado, sus ministros de Relaciones Exteriores de los dos países, Rafael Bielsa y Celso Amorim, de Economía Roberto Lavagna y de Hacienda Antonio Palocci, y los de Educación Daniel Filmus y Cristovam Buarque por el otro; protagonizaron por separado sus propios encuentros. Organizando temas generales de presentación final, el jefe de Gabinete argentino Alberto Fernández y el ministro jefe de la Casa Civil José Dirceu, discutían en otra de las oficinas de Alvorada.

Al mediodía todas las reuniones terminaron, vino la distribución de un comunicado conjunto firmado por los dos presidentes y comenzó un almuerzo para ambas delegaciones. Fue luego de los cafés, cuando Cristina Fernández de Kirchner, que ayer debutó como primera dama en el exterior, inició la rueda de regalos presidenciales.

El primer presente salió de las alforjas del argentino, que sacó a relucir una camiseta legítima de su amado Racing Club, con el vistoso patrocinio de la petrolera brasileña Petrobrás; un modelo que el lunes se consiguió por una gestión personal de Fernández. «Puedo decir que en la Argentina soy de Racing», fue el reconocimiento de Lula, público miembro de la torcida del paulista Corinthians, al esfuerzo del argentino.

Hubo un segundo presente. A fines de mayo, cuando Kirchner visitó Brasilia antes de ser electo presidente, Lula había reclamado seriamente un cordero patagónico que el santacruceño le había enviado vía Eduardo Duhalde meses antes y que nunca llegó a la mesa del brasileño.

Para compensar la pérdida, Kirchner llevó en el Tango 01 cuatro de los mejores ejemplares disponibles para obsequiar a Lula. El interés del brasileño se basa en que está a dieta desde hace varios meses, y según se le informó la carne de cordero patagónico es baja en grasas y ayuda a la circulación sanguínea.

Lula retribuyó tamaños presentes con una obra de arte de un reconocido plástico brasileño, encargada especialmente para la ocasión y que representa el espíritu de integración bilateral.

Dejá tu comentario

Te puede interesar