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8 de junio 2004 - 00:00

Macri acordó con López Murphy

La excusa fue una comida en Mendoza, con buenos vinos para agasajar a un abstemio: Mauricio Macri. Los demócratas de esa provincia, integrantes del partido de Ricardo López Murphy, dieron este fin de semana una puntada definitiva para un acuerdo entre esos dos dirigentes en las elecciones legislativas del año próximo. Será el desafío más importante que encontrará el poder de Néstor Kirchner. La disposición de las candidaturas todavía está en un tubo de ensayo: provisoriamente, hay que imaginar al economista en la provincia como candidato a senador y a Macri encabezando la lista de diputados porteños. Esta perspectiva establece un límite para Duhalde, obligado a un obvio acuerdo con Néstor Kirchner, por lo menos hasta 2006. Y genera un dilema para los peronistas que hasta ahora se alinearon con el presidente de Boca, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires.

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Mauricio Macri y Ricardo López Murphy

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Lo que se discutió en esa mesa mendocina dejó casi definido cuál será el juego del año próximo en materia electoral en la Argentina. Nadie lo dijo explícitamente y habrá que esperar tal vez un mes más para que los interesados se vuelvan más demostrativos. Pero está fuera de dudas que Macri y López Murphy compondrán una coalición electoral para las legislativas de 2005. La disposición de las piezas es todavía provisoria. La inercia supone que el presidente de Boca insistirá en la Capital, como candidato a diputado y que el ex ministro de Defensa enfrentará al PJ desde la candidatura a senador en la provincia. Aunque en este diseño puede haber sorpresas (es llamativo cómo la resistencia a Macri desciende entre los bonaerenses en comparación con lo que sucede en algunos barrios porteños).

El tejido de este acuerdo es más antiguo de lo que se supone. Comenzó a urdirse antes de la segunda vuelta por las elecciones a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el año pasado. En ese entonces, una corriente importante de dirigentes de Recrear, el partido de López Murphy, presionó sobre su líder para que se manifestara abiertamente a favor de la candidatura de Macri. Y, sobre todo, para que desautorizara a Patricia Bullrich, la candidata del grupo en la primera vuelta, en su campaña de denuestos contra el candidato que enfrentaba a Aníbal Ibarra. El economista, acaso dolido porque el apoyo de Macri a su postulación presidencial fue casi imperceptible, ofreció apenas medias palabras al empeño del presidente de Boca.



También habrá otro afectado, Eduardo Duhalde. El caudillo de Lomas de Zamora especuló con una candidatura bonaerense de Macri que descargara en la provincia de Buenos Aires lo que se invirtió en la Capital Federal. En efecto, duhaldistas de tan diferente estilo como Eduardo Camaño, Jorge Argüello o Miguel Angel Toma cerraron filas detrás de la candidatura a alcalde del titular de Boca. A algunos de ellos, como Argüello, no les fue del todo mal si se mide el resultado -como lo miden ellos mismos-en bancas y cargos.

Pero más allá de lo que pudieransoñar el vocero de Duhalde, Carlos Ben, desde la secretaría de prensa azul y oro, o el diputado ultraduhaldista Daniel «Chicho» Basile, la política no es tan elástica como se supone en los bares. Esta conjugación entre Macri y López Murphy definirá otra, mucho más inevitable, entre el mandamás del PJ bonaerense y Néstor Kirchner. En uno y otro caso se trata ahora de determinar la ingeniería electoral de esos acuerdos. Pero las fuerzas destinadas a producirlos ya están actuando.



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