El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, se mostró esta noche en favor de la decisión de la presidenta Cristina Kirchner de abrir el debate sobre las retenciones en el Congreso, luego de haberle pedido públicamente al Gobierno que suspendiera el acto de mañana en Plaza de Mayo.
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Macri estimó que el anuncio de la Presidenta "es un alivio" y contribuye a "descomprimir la tensión", en el marco de la nueva escalada del conflicto entre el Gobierno nacional y el sector agropecuario.
"Estábamos esperando un debate serio y amplio, y que se genere la discusión sobre la política agropecuaria", consideró el jefe de Gobierno luego de escuchar el discurso que brindó la mandataria en Casa de Gobierno.
Antes de que la Presidenta anunciara la apertura del debate sobre las retenciones en el Parlamento, Macri criticó el "autismo" y la "negación" del Gobierno frente a la situación reinante por el conflicto agrario.
Frente al acto que el oficialismo convocó para este miércoles, el jefe de Gobierno porteño había pedido a la mandataria y a su esposo y titular del PJ, Néstor Kirchner, que suspendan el acto, que calificó como "una provocación adicional".
"Estamos en un momento institucional de extrema debilidad", sostuvo Macri en una conferencia de prensa en la que pidió retomar el "diálogo" e instó a los intendentes y gobernadores peronistas a que no concurran al acto.
"Siempre escuché que el peronismo acompaña hasta la puerta del cementerio, pero no entra", sostuvo Macri, al realizar un llamado a los intendentes y gobernadores del PJ.
El líder del PRO también se refirió a los cacerolazos que se repitieron este lunes por todo el país, y consideró que debían ser asumidos como "un rechazo masivo y espontáneo no sólo contra una medida indebida sino contra un estilo, una forma de gobernar confrontativa, poco contenedora y arbitraria".
En este sentido, Macri indicó que estas protestas superaron en número a las que se registraron en diciembre de 2001, cuando cayó el gobierno del entonces presidente Fernando de la Rúa.
"Todo un país salió a la calle a decir: basta con la confrontación", añadió el líder del PRO.
También se refirió al dirigente kirchnerista Luis D Elía, quien también se movilizó la noche del lunes junto a un nutrido grupo de militantes como contrapartida a las manifestaciones contrarias al Gobierno.
El mandatario porteño pidió que se desplace al dirigente como "vocero" del oficialismo, ya que "eso genera una enorme irritación" en la sociedad.
Macri dijo además que "no se puede seguir" con la estrategia del kirchnerismo, a la vez que sostuvo que "desde (Abraham) Lincoln a (Juan Domingo) Perón los gobernantes han sabido que lo más importante de la tarea de gobernar es mantener la paz social".
En la línea de quienes rechazan de lleno el aumento a las retenciones, Macri insistió en que "se debe retrotraer la situación de las retenciones al 10 de marzo" -antes de los aumentos-, e iniciar un debate sobre políticas de largo plazo.
Horas después de los cuestionamientos del jefe de Gobierno a la política oficial, Kirchner se encargó responderle: "¿Por qué estaba tan preocupado Macri? Que se dedique a la Ciudad, que le hace falta bastante trabajo".
Durante una ronda de prensa en el hotel Panamericano, convocada para ratificar el acto en Plaza de Mayo, Kirchner negó además que los cacerolazos fueran "espontáneos", como sugirió Macri.
"Cada argentino puede expresarse como quiera. A nosotros no gusta ir a la Plaza de Mayo y vamos. A ellos les gustará andar con cacerolas", bromeó el titular del PJ.
Los pronunciamientos del jefe de Gobierno antes y después del anuncio de la Presidenta por Cadena Nacional, representaron un nuevo intento por elevar su perfil y nacionalizar su discurso, en momentos en los que encara el armado nacional de la fuerza que lidera.
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