El gobierno de Mauricio Macri transita por estas horas, las primeras de su gestión, el espinoso camino de un acuerdo con el gremio de municipales de la Capital Federal, que le permita reducir el plantel de personal y sobrevivir a la medida.
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No es poco, para un jefe de Gobierno con pocos días en el sillón y ante un gremio poderoso, que podría paralizarle la gestión y que se vio insuflado en los últimos días por conducir a nivel nacional a ese sindicato de empleados estatales de municipios, que en número es uno de los más fuertes en la CGT.
Ayer, el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, pactó con el sindicato una reunión de paritarias que presidirá el gremialista Patricio Datarmini, tras haber reclamado el gremio esa instancia donde quiere discutir aumento de salarios y puesta en marcha de la mentada carrera administrativa.
Pero, lo más urticante de tratar para las dos partes es la idea del gobierno macrista de rescindir cerca de 4.500 contratos de personal que se suscribieron en el último año, durante la gestión de Jorge Telerman.
Se trataría en parte de los empleados que pasaron al régimen conocido como 959, que otorgó cierta estabilidad a aquellos que no percibían honorarios por recibo, sino que facturaban sus servicios, pero otra porción es la que seguía en el sistema de monotributista.
Fantasmas
Lo cierto es que los ministros porteños de la gestión PRO aseguran que «es importante» la cantidad de personal que no se presentó a trabajar, «que se lo citó, vino y renunció o nunca apareció». Con esas palabras que aún no quieren hacer públicas, los funcionarios estiman que «1.000, seguro» son los trabajadores «fantasmas» con los que se encontraron en las distintas oficinas.
Diversas fuentes del Gobierno porteño, además, confirmaron a este diario que « vamos a revisar los contratos del último año y pensamos en darle de baja, aunque podría haber excepciones».
En ese sentido, los gremialistas sostienen que «no vamos a defender de ninguna manera a los que no trabajan, o que nunca trabajaron, mucho menos», y así allanan el camino de los ministros para borrar a los inexistentes sin conflicto. Pero, la mayoría no estaría en esa situación. Por eso, desde el sindicato le han impuesto ya al Gobierno porteño que «queremos la lista y analizar uno a uno cada situación, en qué dependencia revisten y cuál es la tarea que llevan a cabo».
Creen que mañana podrán tener un anticipo de esas intenciones, ya que de acuerdo con el comunicado lanzado por los sindicalistas de Sutecba, se formalizarán las paritarias de la mano de Datarmini, quien además preside la Obra Social de los empleados de la Ciudad de Buenos Aires.
Ascensos
De todos modos, Macri ya ha tenido un gesto con los gremialistas: el Presupuesto 2008 incluye una partida de más de $ 350 millones para ascensos dentro de la carrera administrativa, que deben implementarse en los próximos meses.
Por otra parte, el gobierno macrista aclaró ayer que un aumento que se consignó en uno de los primeros decretos del jefe de Gobierno, la semana pasada, no es un incremento en los haberes de los ministros, sino en el fondo que tienen para nombramiento de su planta de gabinete.
«La idea es mayor cantidad de personal político, que ingresa y se va con el ministro que lo nombra y reducir las locaciones de servicio que van generando capas geológicas en la administración pública», explicaron ayer los funcionarios de Macri a este diario.
De esa manera, el decreto del 11 de diciembre eleva en cerca de $ 3.000 el dinero que los funcionarios tienen para contratar personal en sus gabinetes, un plantel que se retira si el ministro se va o cuando termina la gestión. En los cargos más altos, como el de jefe de Gobierno, esa suma totaliza $ 25 mil mensuales, cerca de $ 4.000.000 anuales entre jefe, vice y ministerios.
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