Cristina de Kirchner ayer con Martín Sabbatella, intendente
de Morón, durante el corte de cinta de una escuela en ese
distrito. Acompañan Daniel Scioli y Florencio Randazzo.
Con los mercados ardiendo, y su gobierno otra vez en la encerrona de tener que negociar las leyes que manda al Congreso, Cristina de Kirchner quiso ayer olvidarse por un rato de la polémica en torno a las AFJP y su impacto sobre la economía.
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Eligió, previsible, dos temas que la alejan de esos temblores: autoelogió su gestión en materia de recursos para la educación, con lo que deslizó un golpe a Mauricio Macri, y retomó el sendero de los DD.HH. al visitar la histórica Mansión Seré, en Castelar, partido de Morón.
Evitó la Presidente hablar de los mercados en crisis, con el dólar que ayer llegó a 3,31, ni de otro tema caliente: la inseguridad que anteayer disparó una movilización en San Isidro y prepara, en el corto plazo, otra marcha pero a la Plaza de Mayo.
Cristina de Kirchner precisó que su gobierno le otorga un lugar central al «financiamiento educativo» como una forma de reducir las «desigualdades entre las provincias». Lo hizo en un marco oportuno: la inauguración de una escuela en Castelar, partido de Morón.
«La escuela debe ser el lugar de segundo aprendizaje; el primero e insustituible es la familia. Por eso hemos destinado tanto para el financiamiento educativo, especialmente para ayudar a las regiones más vulnerables para cumplir el sueño de igualdad social y geográfica», señaló.
Fue, sin que mediara una referencia directa, un mensaje para distinguirse de Mauricio Macri que enfrenta un largo conflicto con los docentes de la Capital Federal que hoy vuelven a parar. El Gobierno porteño ha acusado a la Nación de no girarle fondos para educación.
Con esa visita, la Presidentecompartió acto con Martín Sabbatella, intendente local, que planea competir el año próximo como diputado y, a pesar de destacar algunas acciones del gobierno, se ha resistido sistemáticamente a formar parte del dispositivo electoral K.
Además de Sabbatella, que actuó como anfitrión, la Presidente se paseó con los ministros de Interior, Florencio Randazzo; de Planificación, Julio De Vido, y de Educación, Juan Carlos Tedesco. Del acto también participó el gobernador bonaerense, Daniel Scioli.
«Me gusta tanto inaugurar escuelas porque no se trata sólo de un edificio, son formadoras de ciudadanos, de vida, de presente y de futuro», señaló, en su discurso, la mandataria.
Y siguió con esa línea: «Quiero, además, reivindicar el rol de la escuela no solamente como un espacio igualador y que permite la movilidad social ascendente, sino también como el lugar donde los argentinos aprendemos la historia y también aprendemos a pensar, a discutir libremente».
Toda esa parrafada fue el pie para, luego, volver a embestir más fuerte contra Macri. «Destinar recursos a la Educación es -dijo- para que los argentinos tengamos cabeza, neuronas, ideas para discutir y para defendernos. Porque muchas veces por no tener una buena formación, o por no conocer nuestra propia historia, cometemos equivocaciones y malos análisis».
Luego, otra vez en un rubro que fue eje de la gestión de su esposo, la Presidente volvió sobre los derechos humanos al visitar con Sabbatella, Randazzo y agrupaciones de DD.HH. la Mansión Seré, que durante la última dictadura militar funcionó como un centro clandestino de detenciones de la Fuerza Aérea.
En ese edificio el Municipio de Morón levantó la Casa de la Memoria y la Vida en el año 2000 para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado.
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