16 de marzo 2007 - 00:00

Mal gusto

Paseaba Roberto Lavagna ayer haciendo campaña por la exposición agropecuaria en Junín. A aprovechó, claro, ese ámbito para despotricar contra el gobierno. Cuando estaba en esa tarea se le acercaron otros referentes de peso, tanto como él, de la oposición. Los primeros en coincidir con el ex ministro fueron Juan Carlos Blumberg y la diputada María del Carmen Alarcón, famosa por haberse plantado contra la política agropecuaria del gobierno. Ambos se acercaron a saludar a Lavagna, como indican las reglas de una mínima educación. Pero pareció que ni siquiera esos lineamientos básicos de conducta sigue el candidato presidencial: les giró el rostro y los dejó con la mano tendida en el aire. Fue un momento de tensión innecesario, pero que posibilitó la experiencia de conocer su carácter. Lamentable.

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