Malvinas: revelan detalles de misión militar de ex montoneros
La Operación Algeciras, una improvisada -y nunca ejecutada- jugada del gobierno militar de Leopoldo Galtieri, en plena guerra, para atacar en Europa a la Armada británica, tuvo algunos factores extraños: por caso, de sus cuatro protagonistas, tres eran ex montoneros y uno solo, de la Marina. El jefe de la operación fue Máximo Nicoletti, ex montonero, que se acercó a las FF.AA. durante la dictadura y que luego tuvo incidentes con la Justicia. En una entrevista con el diario «El Mundo» revela detalles poco conocidos de aquel episodio, que en la Argentina trascendió en los años 90. El reportaje omite otros detalles: por qué y cómo pasó de ser un preso a actuar como militar, o sobre su trayectoria posterior como delincuente común.
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Leopoldo Fortunato Galtieri
P.: ¿Y los explosivos?
M.N.: Viajaron por valija diplomática a la embajada argentina en Madrid. Eran tres minas submarinas de origen italiano. Las cargamos en el maletero de uno de los coches y volvimos a Andalucía.
P.: ¿Cómo era el plan de ataque?
M.N.: De noche había que navegar desde Algeciras hasta la mitad de la bahía, luego acercarnos nadando lo más posible a los buques de la Royal Navy, y sumergirnos y colgar las minas de la quilla. Después, la retirada otra vez nadando, bajo la sombra del murallón, hacia la Línea. Todo debía realizarse con el mar encrespado. Nunca con el mar planchado. Estas operaciones son de infiltración. En el momento de acercarse al objetivo, para nadar un metro puedes tardar una hora.
P.: ¿Llegaron a actuar?
M.N.: Un día ingresaron una fragata con misiles y un carguero de la Royal Navy. Llamamos a Buenos Aires, pidiendo el visto bueno para atacar. Pero nos lo denegaron, supuestamente porque Perú negociaba una salida diplomática. Era el 2 de mayo y justo ese día los británicos hundieron el crucero Belgrano en Malvinas. Si hubiésemos actuado, poníamos el marcador Argentina 2 - Gran Bretaña 1. Después de que hundieran el Belgrano, tuvimos la aprobación para hundir cualquier buque de guerra inglés. Otro día vimos dos lanchas. Zarpamos con el bote desde Algeciras y nos internamos en la bahía con las minas. Pero a mitad de recorrido debimos echarnos atrás. Las condiciones no eran favorables. Era una noche clarísima y el mar estaba planchado. Nos habrían detectado.
P.: ¿Hubo más intentos?
M.N.: El lunes 10 de mayo vimos entrar una fragata de la Royal Navy. Luego sabríamos que era la Ariadne. Esa noche íbamos a ejecutar la operación. Pero todo se derrumbó porque la policía española detuvo a Rosales y a Latorre al renovar el contrato de alquiler de los coches. Cuando le revelamos qué hacíamos, el jefe del grupo de policías que nos detuvo soltó: «Ingleses, hijos de puta» y nos invitó a comer. «Yo pago», dijo. Fuimos a un restorán y comimos a lo grande, en plan camaradería. Luego dejamos las minas en la comisaría de Málaga y el jefe de policía de la ciudad nos dijo: «Han tenido suerte, porque se van». Resulta que ese día estaba en Málaga el presidente español, Leopoldo Calvo Sotelo, y ordenó tratar el tema como secreto de Estado. Amenazó a los policías con hacerles perder la carrera si filtraban la información. Así que no nos ficharon ni sacaron fotografías y subimos a un avión. Algunos decían que era el avión de Calvo Sotelo. Volamos a Barajas, de ahí a Canarias y volvimos a Buenos Aires.



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