Mientras tanto, los rumores comenzaban a circular y apuntaban a que Kirchner armó el encuentro para despejar dudas sobre la continuidad del ministro. En realidad, nadie duda de la permanencia de Lavagna, al menos para los próximos meses.
También se reponsabiliza a Nielsen de no haber avanzado en la creación del sindicato de bancos, la señal de «buena fe» que buscaban desde el exterior desde hace más de 20 días.
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