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2 de julio 2008 - 00:00

Mercosur: un Lula menos amoroso con Cristina que el venezolano Hugo Chávez

Cristina de Kirchner no cumplió ayer con su promesa. Les había asegurado el lunes a los presidentes que visitaron Tucumán por la Cumbre del Mercosur que no iba a incluir el conflicto del campo en el evento. No fue así. Para intentar sumar jefes de Estado a esa causa, dijo que la necesidad de aplicar retenciones móviles se debe a que el mundo cambió de "timba" pasando de los mercados financieros al de los alimentos. Luego vino lo inevitable. Con mucha diplomacia, Luiz Inácio Lula da Silva se separó de la posición argentina criticando al país por no facilitar un acuerdo en la OMC. Más directo, Tabaré Vázquez dijo que las retenciones demoran la integración regional.

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Lula da Silva y Cristina de Kirchner tuvieron una bilateral antes de los discursos. Hubo quejas brasileñas por la caída de las exportaciones de trigo.
San Miguel de Tucumán - En el gobierno insisten en que la relación entre Cristina de Kirchner y Lula da Silva es de «idilio», pero no faltan temas de controversia entre los dos países, presentes uno por uno en la reunión reservada de una hora que mantuvieron antes del inicio de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur. Podrá argumentarse que eso es natural dada la densidad de las relaciones bilaterales, pero, bajo la superficie, es tan cierto como eso que algunas actitudes argentinas molestan y mucho al país vecino.

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Las restricciones a la venta de trigo argentino a Brasil y la ayuda energética que se reclama a ese Estado cada vez que aprietan el frío o el calor estuvieron presentes en el diálogo. Pero a ambos les quedó claro que hay cosas inevitables. Por un lado, Lula da Silva sabe que el problema del trigo no se destrabará mientras siga vigente la pelea entre el gobierno argentino y el campo, y su conciencia de eso es tal que ya tiene planes para que en pocos años su país sea autosuficiente también en ese producto. Por el otro, el gobierno nacional tiene claro que puede contar con la ayuda energética de Brasil, pero difícilmente a costos menores y que una solución definitiva al problema no vendrá del otro lado de la frontera.

Aparte de la polémica desatada en plena cumbre por las retenciones, el otro tema que dominó la reunión entre ambos mandatarios fue el de las negociaciones comerciales de la Ronda Doha, que Brasil trata de salvar desesperadamente mientras, por lo bajo, despotrica contra la intransigencia argentina.

  • Intereses

  • En palabras que no agradaron a la delegación del país vecino, la propia Presidente se refirió a la cuestión en su discurso. Como para reafirmar en público la respuesta que le dio a Lula en privado, dijo que en las negociaciones comerciales multilaterales «no se trata de discutir posturas o ideología, sino de defender intereses, de ver qué es lo que nos dan a cambio. Se trata de llegar a acuerdos que no sólo suenen bonitos en las grandes conferencias, sino que generen más trabajo y mejoren la calidad de vida de nuestros hombres y mujeres». En ese punto fue cuando, en su carácter de abogada, se refirió a los «contratos sinalagmáticos», para total desconcierto de Hugo Chávez y carcajada general. «Perdone, mi comandante», casi se cuadró la mandataria. El bolivariano, curioso, anotó el término y mandó a un colaborador a «googlearlo», descubriendo, aliviado, que no se trataba más que de un acuerdo entre dos partes en el que ambas tienen derechos y obligaciones. Hubiera empezado por ahí.

    El canciller brasileño Celso Amorim dijo ayer a los periodistas que lo interrogaron que «para que el Mercosur tenga voz en la Ronda de Doha, es necesario que se fortalezca como unión aduanera». Menos elípticos, diplomáticos de Itamaraty dijeron a este diario que la Cancillería y el gobierno argentinos están «aislados» dentro del Mercosur en ese tema, y se quejan de que nuestro país tenga una postura tan inflexible. Es más, los brasileños, que coinciden en esto con los uruguayos, ya se declaran dispuestos a cerrar un acuerdo en el marco de la OMC este mismo mes en una conferencia interministerial, y, corrosivos, describen que la Argentina se halla al respecto alineada con Venezuela, Cuba y Bolivia. «La declaración del Consejo del Mercado Común sobre Doha es solamente política y disfraza las divergencias», le dijeron a este enviado.

    En cuanto al tema del trigo, trascendió que Lula se explayó sobre el problema que le provocan a Brasil las retenciones y los cupos de exportación definidos por la Argentina. Es que nuestro país se había comprometido a vender al vecino un volumen similar al de 2007, unos 6,5 millones de toneladas, objetivo que quedó lejos de materializarse, lo que provocó en Brasil una suba de casi 100% de la harina en lo que va del año.

    En el plano de las buenas noticias, se definió que ambos mandatarios anunciarán en agosto en Buenos Aires la puesta en marcha del mecanismo para que las empresas argentinas y brasileñas puedan comprarse y venderse, además de en dólares, en pesos y en reales. Eso, que comenzaría a aplicarse un mes después, podría traducirse en un fuerte ahorro para las compañías en términos de costos de transacción.

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