Cristina de Kirchner dio ayer en General Rodríguez y Luján una prueba de la elasticidad del
discurso oficial a la hora de buscar los votos. Ante empresarios defendió al mercado, dijo entender
la globalización y ni habló del FMI.
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La candidata a senadora cambió el tono de sus intervenciones en actos ante públicos «de nicho» como son los empresarios. Lo hizo el viernes en el almuerzo con gente de negocios en el predio de Parque Norte, cuando halagó a los aportantes en la compra de mesas (las hubo de $ 3 mil y de $ 5 mil) con elogios a cómo contribuyen con su actividad al crecimiento de la economía. Los asistentes agradecieron, además, que ni ella ni Rafael Bielsa -presente en ese almuerzo de recaudación- les reclamaran siquiera que los votasen.
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