27 de mayo 2003 - 00:00

Movilera también resultó agredida

Las visitas de Fidel Castro y Hugo Chávez provocaron escenas insólitas no sólo entre cronistas y custodios (con agresiones físicas, en algunos casos). Los periodistas radiales entre sí también cayeron presa de circunstancias confusas, en el límite del ridículo, como si fuera un pecado mortal la posibilidad de opinar distinto que el dictador caribeño o el líder de la denominada revolución bolivariana.

Ayer, la movilera de radio «América» María Luján Batallán protagonizó una de estas secuencias, gracias a la «solidaridad» de su «compañero» en el piso, Ovidio Martínez. La cronista consiguió sacarle declaraciones a Castro y estuvo a punto de hacerlo con Chávez, cuando un grupo de damas criollas intentó neutralizar cualquier contacto con el venezolano al grito de «ojo, que ella es de la contra, no hay que atenderla».

Siguieron increpándola con tono más subido, mientras Martínez -en contra de lo que indica la camaradería entre profesionales-, en lugar de defender al aire a Batallán, optó por despegarse y limitarse a señalar: «No entiendo cómo nos dicen eso, si nosotros no somos de la contra». Parece que ahora se usa uniformarse con la corriente predominante, aun a costa de un colega. Por las dudas.

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