15 de mayo 2002 - 00:00

Moyano ahora para el 22, aunque le llueva

Hugo Moyano rogaba ayer por más lluvia, pero la meteorología no lo ayudó. El sol brillaba sobre la Plaza de Mayo adonde había prometido una protesta contra el gobierno que había levantado con el pretexto del mal tiempo cuando intentó retomar la medida. Quedó arrinconado por las críticas que le atribuyeron algún negocio por debajo de la mesa para levantar el paro o, peor para él, que había quedado solo y la medida iba a ser un fracaso estrepitoso.

El sindicalista, con el mismo desparpajo con que había suspendido la medida, la repuso ayer y buscó una fecha que mortifique al gobierno. Eligió el próximo 22 de mayo, el mismo día cuando esté regresando al país Eduardo Duhalde (hoy inicia un viaje de una semana España e Italia). Ya no se preocupó de consultar si ese día lloverá, tronará o brillará el sol. Se hubiera expuesto a más chanzas y a más descalificación pública este sindicalista que se convirtió en las última horas casi en el hazmerreír de la política.

La elección de la fecha busca frenar también las versiones de que lo pudieron tocar del gobierno para que bajase la protesta. De paso motivará que al Presidente lo mortifiquen también en Europa preguntándole la prensa sobre el desorden social que supone el desborde callejero de las organizaciones sindicales. El Presidente en su fecunda imaginación cree podrá usar dialécticamente durante su viaje este paro de la CGT, mostrando hasta qué punto es importante para la Argentina la liberación de fondos por parte de los organismos de crédito internacionales -«que ayuden a reactivar la economía»-, se consolaban anoche allegados al Presidente en la Casa de Gobierno, buscando minimizar el anuncio.

• Reclamos

La medida de fuerza fue resuelta por el Consejo Directivo de esa central obrera, en reemplazo de la que había sido convocada para ayer. Los trabajadores marcharán «por los salarios, por trabajo, por nuestros derechos por el futuro de la Patria, por un nuevo Cabildo Abierto», rezó la consigna de barricada de la central obrera. Con este llamado hecho ayer, los dirigentes intentaron frenar las críticas que desde distintos sectores recibieron, por la excusa pueril de suspender un paro por el temporal de lluvia y viento. Tanto que Moyano, adicto a los micrófonos de los medios, envió a un asociado suyo para anunciarlo.

En una conferencia de prensa, el burócrata judicial Julio Piumato -socio en esta CGT de Moyano-, defendió la postura de suspender la protesta con el argumento de que «si la gente estaba con el agua en las rodillas no podíamos convocar a una movilización». Como si alguna vez les hubiera importado hasta dónde les llega el agua a los inundados. La excusa usada para levantar el paro levantó ayer ácidas críticas por parte de todos los sectores, incluso de piqueteros que responden a Luis D'Elía, del Polo Social; y de Juan Carlos Alderete, que se burlaron abiertamente de Moyano y sus socios sindicalistas mientras cortaban el puente Pueyrredón.

Además de los gremios convocantes, se informó que ratificaron su adhesión la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), organizaciones de desocupados y jubilados que lidera
Raúl Castells y asambleas barriales.

El paro suspendido había sido convocado el 3 de mayo, luego de que
Moyano anunció que la CGT que dice conducir se alejaba de la mesa del Diálogo Argentino, en el mismo momento en el que Graciela Camaño, esposa del dirigente gastronómico y senador Luis Barrionuevo, asumía como ministra de Trabajo.

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