No podía estar ausente el gremialista Hugo Moyano en el escándalo de las coimas en el Senado. Convocó (como le gusta) a una conferencia de prensa en el gremio de los camioneros. Desde ese escenario «conminó» a la derogación de la Ley 25.250 y se arrogó el «triunfo de los trabajadores». En rigor de verdad, el único artículo de la ley reformada que llegó a aplicarse es el que habilita los contratos temporales. Sin embargo, Moyano siempre temió que se aplicase cabalmente porque, entre otras virtudes, la ley fortalecía el poder de los gremios menores para poder negociar sus condiciones de trabajo sin intervención del sindicato central. Ayer, desde la Casa Rosada se encargaron de acercarle a su árbol navideño el regalo que más esperaba. Se informó que el gobierno enviará al Congreso durante el primer trimestre de 2004 un nuevo proyecto para derogar la ley existente y retrotraerse al statu quo anterior, beneficioso para los «gordos». Un brindis para Moyano.
En concreto, y fuera de la posibilidad de contratar empleados por 3 o 6 meses sin que rija el derecho a la indemnización (algo que se utiliza hoy habitualmente), el resto de los articulados nunca se concretó. En agosto de 2001, y por orden expresa de
Dejá tu comentario