Moyano roba afiliados, pero no define nivel de aumentos

Política

Desconcierto y preocupación se observa en el Ministeriode Trabajo: hasta ahora no ha llegado ninguna directiva, desde la Casa Rosada, sobre el porcentaje de incrementos salariales que al gobierno le interesaría que cierren las próximas paritarias. Se supone que un número de entre 15% y 20% sería el más aceptado, pero nadie ignora que la primera negociación ( Aerolíneas Argentinas el 2 de marzo) ya tiene un piso de demanda ubicado en 45% de aumento.

Si nadie sabe, aunque se presume, lo que aspira Néstor Kirchner, menos se sabe sobre lo que pretende el máximo jerarca de la CGT, Hugo Moyano, quien por el momento atrasó la paritaria de su gremio ( camioneros) y se entretiene resolviendo problemas en fábricas como la de La Virginia. Es que, además de aumentos, lo que hace es penetrar -en forma transversal, claro, como exige el oficialismo- a otros sindicatos colegas (sanidad,alimentación, mercantiles) como mecanismo para acentuar su poder gremial. Una copia poco sutil de la Unión Obrera Metalúrgica de otras épocas peronistas, tentar o forzar a trabajadores de otros sindicatos para que se desafilien y se pasen, por mejor convenio laboral y remunerativo, al suyo.

• Contagio

Está claro que hoy Moyano responde al compás de Kirchner y se ha contagiado de que cualquier exceso en los aumentos salariales puede desatar picos inflacionarios (también atiende que más dinero en la calle, si se levanta el mínimo no imponible de Ganancias, afectaría, además, el costo de vida). Por lo tanto, más que reclamar incrementos, plantea cuestiones de encuadramiento sindical (sumar más afiliados a su gremio), hecho que también genera interrogantes sobre la inflación: primero porque sus acuerdos son por actividad y, por lo tanto, los niveles salariales que logra en la Capital (3.500 pesos) no pueden ser asumidos como obligación en otras zonas del país. ¿O se supone que una empresa de Catamarca o de otra provincia olvidada puede pagar los ingresos porteños?

A esta complicación se le añade que Moyano tampoco quiere desactualizarse de los reclamos de otras organizaciones, casi desconectadas de la CGT, que hoy plantean demandas superiores a esa media deseada por el gobierno de 15% y eventualmente avalada por el dirigente camionero. Ya en los subterráneos, por ejemplo, se observa esa determinación. Por otra parte, sorprende otro fenómeno gremial: aun en aquellos sindicatos que lograron aumentos en diciembre pasado se observan procesos revulsivos por nuevas mejoras, producto -según los gremialistas conservadores- del aire que le otorga la prensa a la realización de paritarias. Como se sabe, el periodismo siempre tiene la culpa.

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