A los 85 años y luego de una extendida agonía murió el represor Antonio Domingo Bussi.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Bussi padecía severos problemas cardíacos y estaba internado desde el lunes pasado en un instituto privado de cardiología en San Miguel de Tucumán. Horas antes de confirmar el fallecimiento, su médico personal había asegurado que se encontraba en "estado terminal" y que algunos de sus órganos vitales ya no respondían funcionalmente.
El exmilitar condenado por cometer delitos de lesa humanidad durante la última dictadura fue interventor de facto de Tucumán entre 1976 y 1978 y luego resultó electo gobernador entre 1995 y 1999. Sobre el fin de su mandato resultó electo diputado pero la Justicia rechazó su asunción porque se encontraba investigado por crímenes imprescriptibles.
En 2003 fue electo intendente de San Miguel de Tucumán, pero tampoco pudo asumir. En 2004 fue procesado por la Cámara Federal de Apelaciones tucumana y luego afrontó los juicios orales. El 28 de agosto de 2008 fue sentenciado a cadena perpetua, que por su delicado estado de salud, cumplía desde hace meses en su casa del selecto barrio Yerba Buena, en la capital provincial.
La Justicia lo investigaba por su participación en más de 600 casos de secuestros, torturas y desapariciones forzadas. Además, debía enfrentar un juicio por una estafa cuando era gobernador por cinco millones de dólares.
Un día antes, en diálogo con la LV7 Radio Tucumán, el hijo mayor José Luis Bussi dijo que su "padre está agonizando" y aseguró que los médicos que lo atienden les dijeron que "ya no le funcionan algunos órganos".
"Mi padre sufrió una agudización de la patología de base, que se diagnostica como insuficiencia cardíaca descompensada. Tiene congestión pulmonar; un estertor crepitante en la mitad de los cuerpos pulmonares", explicó José Luis. Su otro hijo, Ricardo, había dicho que su padre "estaba en manos de Dios", pero que era un "hueso duro de roer".
El doctor personal de Bussi, Ramiro Castellanos, reveló que en las últimas horas se le aumentó la dosis de drogas para aliviar el estado, pero advirtió que quedó en la puertas de sufrir un cuadro agónico, por la paulatina pérdida de la función de sus órganos vitales.
Dejá tu comentario