2 de junio 2006 - 00:00

Negocia Franco salida a la crisis en la UBA

Alberto Fernández
Alberto Fernández
El vicerrector de la UBA, Aníbal Franco -electo, anteayer, en una sesión cuestionada del Consejo Superior-, bosquejó ayer un calendario para ensayar la definitiva normalización de la universidad porteña, envuelta en un conflicto que se arrastra desde hace dos meses.

Ayer, Franco anticipó que «en 15 o, como mucho, 21 días», se reunirá el Consejo Superior para definir la fecha para convocar a la Asamblea Universitaria encargada de elegir al rector. «Mi intención es que sea cuanto antes», le dijo el ex decano a este diario.

Para reforzar la postura de que su gestión es de transición para pilotear la crisis, Franco decidió no nombrar gabinete. Era lo que había prometido antes de ser electo como vicerrector como señal de que no usaría el cargo como escalón hacia el rectorado.

Por tanto, la UBA continuaráfuncionando con un equipo reducido de funcionarios, entre ellos de Hacienda. Esa situación, salvo una mutación en lo acordado, se mantendrá hasta que asuma el nuevo rector. «Quien sea electo, debe tener la posibilidad de elegir a su equipo», afirmó Franco.

En esa grilla figuran, en primer plano, dos nombres: el de Franco, que ayer admitió que le gustaría el lugar pero que no está «trabajando para eso»; y el de Alberto Boveris, rector interino, que presidió el polémico Consejo del miércoles que eligió a Franco.

En un tercer casillero aparece Fernando Vilella.

El primer paso para ubicar a Franco -destino que le estaba predestinado desde que Atilio Alterini era el postulante principal a rector- supone el avance hacia un acuerdo entre el sector de la UCR y el PJ para ubicar a una dupla compartida en la conducción de la UBA.

Ese era, aunque el gobierno nunca se sumergió en esa riña, una alternativa que agradaba a Alberto Fernández -único kirchnerista habilitado a operar en Capital-, incluso si el electo fuese Alterini. Claro: luego estalló la polémica y la Casa Rosada se llamó a silencio.

  • Grupo Calafate

    Ahora todo hace suponer que la llegada de Franco implica una mayor incidencia del gobierno nacional en la UBA. Sin embargo, hay datos a favor y datos en contra de esa percepción. Resalta, por un lado, que Franco integró el Grupo Calafate que en 1998 reunió Néstor Kirchner para constituir un ala peronista de tendencia progresista. Pero su participación fue desde un lugar de prestigio académico, y en honor a su militancia en la UBA de la mano del peronismo, ejercicio que no repitió nunca fuera de los claustros.

    Desde ese mismo lugar, integróantes el staff de la revista «Unidos» de Chacho Alvarez, y en los 70, tuvo militancia -siempre en el mismo circuito- en el PJ de izquierda. Luego, en el ámbito universitario, integró el grupo Paternal que acciona en las facultades de Veterinaria -de la que fue decano- y de Agronomía.

    Eso lo ubica, ideológicamentesi cabe el término en la misma línea que el gobierno y por tanto es bien visto por la Casa Rosada. Desde hace tiempo, tiene una relación fluida con el ministro de Educación, Daniel Filmus.

    Sin embargo, todo indica que Franco tiene otra prioridades: antes que gestionar desde el vicerrectorado un desembarco del kirchnerismo en la UBA, el ex decano se planteó como objetivo inmediato normalizar la universidad, trámite que no resulta nada fácil y que enfrenta embestidas desde distintos sectores: el estudiantil con las impugnaciones y de los consejeros díscolos, con su tacha a la elección del miércoles.

    Pudo, así y todo, cerrar un bloque de aliados en medio de la atomización, al juntar a sectores de Veterinaria, Económicas -sobre el que tiene ascendencia Alberto F.-. Medicina, Farmacia e Ingeniería, como base de un armado que le permitiría, quizá, aspirar a ser electo rector.
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