ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

11 de septiembre 2002 - 00:00

Negocian en secreto pacto Menem-Duhalde

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Sin embargo, esta operación no es la única que se lleva adelante desde la Casa Rosada. También comenzó a explorarse un acuerdo interno, no referido al mantenimiento de la política económica sino a las reglas de juego para acceder al poder. Lo más interesante es que el pacto no involucra a los protagonistas de la carrera presidencial sino, básicamente, a Carlos Menem y a Duhalde.



• En principio, a muchos duhaldistas les resulta irreversible la carencia de un candidato presidencial propio. José Manuel de la Sota intentará remontar su campaña, que ha sido hasta ahora anodina y le ofreció pocos resultados en las encuestas con las que se maneja el mismo gobierno. En el equipo de campaña del candidato, se ha replanteado toda la estrategia proselitista sobre la base de dos premisas: buscar un adversario nítido (presumiblemente Adolfo Rodríguez Saá) y tomar distancia claramente del gobierno. Cualquier mejoría del cordobés no incluye a Duhalde entre los beneficiarios.

• La otra variable interna que aproxima a Duhalde con Menem es la postura de Rodríguez Saá, que comenzó a repudiar el respaldo del duhaldismo antes de recibirlo explícitamente. En público, Rodríguez Saá considera que el Presidente es «el saqueador de la provincia» de Buenos Aires (una pena esa condecoración para quien se presentaba en su distrito como «gente de trabajo»). En privado, también lo repudia: «Si Duhalde va al cumpleaños de Cafiero, yo, lamentablemente, voy a tener que faltar», dijo el puntano cuando recibió la invitación para ir el jueves a festejar los 80 años de «Tony». La declaración de guerra de Rodríguez Saá se produjo cuando colocó a Teresa González Fernández de Solá a su lado en el Luna Park, invadiendo un territorio «alambrado» por el Presidente desde hace más de 10 años.

• Durante la larga jornada de aire y pesca que compartieron en Misiones, Duhalde y Ramón Puerta conversaron sobre las ventajas de una aproximación con Carlos Menem. Fue la continuación de la charla que ambos habían mantenido en Salta, dos semanas atrás, cuando el Presidente concurrió a la provincia invitado por Juan Carlos Romero. Entonces, en el Norte, como ahora en Ituzaingo, Puerta y Duhalde analizaron dos cuestiones centrales del proceso interno peronista. Una, la posibilidad de un acuerdo con Menem que le reserve al bonaerense el manejo del partido. El gobernador salteño tiene elaborado el programa mínimo de acuerdo por escrito. El otro tema que se conversó junto al Paraná fue la conveniencia de postergar las internas lo más posible, sobre todo para despejar de tensiones políticas el panorama económico. Puerta sabía, al sugerir esto último, que caería sobre terreno fértil: había comido con Roberto Lavagna en su casa el jueves de la semana pasada y allí el ministro predicó las virtudes de la abstinencia electoral por lo menos hasta marzo.

Esa «reprogramación» de las internas tiene un efecto colateral, que agrada a los gobernadores: corre la marca para Rodríguez Saá, que está programado para una carrera de 1.000 metros, no para una de 3.000. Los dirigentes de la generación intermedia peronista, entre los que se cuentan Romero, Puerta, Néstor Kirchner, el propio De la Sota, son reacios a Rodríguez Saá por un motivo biológico: es todavía joven y si queda consagrado por el voto popular en la Rosada -temen ellospodría ser por un período demasiado largo. Gente que tuvo que soportar el decenio de Menem no quiere repetir la experiencia con alguien más joven.

• Las conversaciones de Duhalde con Romero y Puerta confluyen en una metodología para el acuerdo con Menem. Los gobernadores del Frente Federal serían los garantes del entendimiento. Si esa ecuación política se traduce en números para una interna, el resultado es inevitable: ganaría la fórmula presidida por Menem por amplio margen en el Norte y también se impondría en la provincia de Buenos Aires, lo que le devolvería a Duhalde el manejo indiscutido del distrito, contra cualquier desafío de Felipe Solá y «mosqueteros» como Alberto Balestrini o Julio Alak.

• Es cierto que cualquier arquitectura como la que se está pergeñando en la entretela del duhaldismo choca contra un dictamen al parecer inapelable: Chiche Duhalde sigue considerando que un acuerdo de su marido con Menem «es imposible», como dijo ayer en una radio. ¿Siguen siendo esas reticencias un obstáculo puesto deliberadamente por el Presidente en la negociación con su adversario o son expresiones de un sentimiento visceral, prepolítico? Los más cercanos colaboradores de Duhalde creen que la primera dama actúa con total sinceridad. Es cierto, cuando ya hace un par de meses Jorge Matzkin le sugirió al Presidente la eventualidad de un pacto con el riojano, Duhalde reaccionó: «Eso equivale a mi divorcio».

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias