24 de septiembre 2008 - 00:00

"Néstor era más duro" (la comunidad judía)

Aldo Donzis
Aldo Donzis
«Adecuado»; « satisfactorio»: esos fueron los adjetivos elegidos cuidadosamente por Angel Schindel (vicepresidente de la DAIA) y Luis Czyzewski (miembro de la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado contra la AMIA) para calificar el discurso que dio ayer Cristina de Kirchner ante la Asamblea General de la ONU.

En diálogo con este diario, Schindel -que viajó a Nueva York en reemplazo del titular de la DAIA, Aldo Donzis-dijo que «a nuestro juicio al mensaje de la Presidente le faltó una condena explícita al terrorismo, algo que el año pasado Néstor Kirchner había expresado. En ese sentido, el discurso del entonces presidente fue mucho más fuerte que el de su esposa».

Por su parte, Czyzewski afirmó que el mensaje-«estuvo dentro de lo esperable; la Presidenteusó un tono adecuado: primero le pidió a Irán que entregue a sus ciudadanos acusados de organizar el atentado contra la AMIA, y después fue más lejos al ofrecerles todas las garantías nacionales e internacionales para que tengan un juicio justo».

En este sentido, Schindel aventuró que, «si después de semejantes garantías ofrecidas por la Presidente, los acusados no vienen a la Argentina para ser juzgados, esto implica una clara confesión de su culpabilidad».

El dirigente también cuestionó el uso de la frase-«por favor» empleada por la Presidente en un pasaje de su discurso, justamente pidiéndole a Irán la entrega de los cinco acusados sobre los que penden pedidos de captura internacional. «Nos hubiera gustado que dijera 'si no vienen, están declarándose culpables'», insistió

Schindel. Ambos coincidieron en que «no era el lugar ni el momento» para romper relaciones comerciales con Irán, pero Schindel aseguró: «Si bien vamos a esperar con prudencia cómo sigue la relación comercial con Irán, no entendemos por qué por un lado se los condena en la ONU y por otra puerta se incrementa de manera astronómica el intercambio comercial con ese país». Cabe recordar que las ventas a Irán registraron una fuerte suba en el último año; lo llamativo es que esa suba obedeció a una decisión unilateral de la teocracia iraní. Las compras a la Argentina (básicamente de aceite de soja y otros « commodities») habían sido interrumpidas por Teherán cuando la Justicia argentina pidió la captura de seis de sus ciudadanos (uno ya murió en un atentado en Damasco). « Manteniendo relaciones comerciales no vamos a aventar la posibilidad de un nuevo ataque terrorista prohijado por Irán», dijo Schindel.

Por su parte, Czyzewski se preguntó «para qué sirven los meros discursos si después no se toman medidas concretas en la misma dirección: acusarlos ante la ONU para después crecer en el comercio bilateral parece claramente contradictorio». Este hombre -que perdió a su hija adolescente Paola en el atentado del 18 de julio de 1994- se mostró pesimista: «Si cada año venimos a la ONU a reclamar por la falta de cooperación de Irán en esta investigación, el caso AMIA se convertirá en otro caso Malvinas: cada año se reiteran los mismos argumentos, pero los ingleses siguen sin devolverlas. Me asusta que no pasemos de lo formal, de lo meramente gestual. Creo que a los discursos habría que acompañarlos con acciones concretas, como el quiebre de las relaciones comerciales, la denuncia ante el órgano de la ONU que se ocupa específicamente del combate al terrorismo, y pedir ante la OEA que todos los países de América latina nos acompañen en este pedido de justicia».

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