9 de diciembre 2005 - 00:00

Ni los propios lo defienden

Miguel Pichetto
Miguel Pichetto
La renuncia de Rafael Bielsa a ocupar la embajada argentina en París le dio ayer aire a la oposición para cuestionar su aptitud legal para asumir la banca de diputado. Comenzó José María Díaz Bancalari, jefe de los duhaldistas que negocia aún cargos en la Cámara con el oficialismo, y siguieron después opiniones de constitucionalistas, que en casi todos los casos interpretaron la renuncia verbal del ex canciller a la banca como un principio de « ejecución» de esa decisión original y que ahora no debería dar marcha atrás. Hasta kirchneristas opinaron en un debate en el cual se mazclaron argumentos legales y éticos.

El verdadero termómetro que mide la temperatura que existe en el gobierno en torno al caso Bielsa se encuentra, sin embargo, en las declaraciones del ultraoficialista Miguel Pichetto. Al jefe del bloque Frente para la Victoria del Senado le pareció « lamentable la decisión de Bielsa de haber renunciado a la propuesta que le hace el Presidente de ser embajador en Francia».

• Compromiso

«Era importante para el país que él asumiera ese cargo, y tenía un compromiso con el Presidente y con su gobierno que no podía desandar por comentarios que son lo que yo denomino la 'opinión publicada'», dijo.

Le había ganado de mano en la crítica Díaz Bancalari, que bien temprano comenzó a atender radios: «Cuando la Cámara toma noticia de la renuncia, esa renuncia le pertenece al cuerpo. Es el cuerpo el que tiene que decidir si la acepta o no, y no es el interesado quien la pueda retirar antes de que sea aceptada», explicó el jefe de los duhaldistas, quizá sin saber ciertamente si Bielsa había llegado a presentar formalmente su renuncia a la banca.

El duhaldo-macrista Cristian Ritondo afirmó que «lo que tendría que hacer el ex canciller es directamente no asumir, pero hoy él no sabe ni lo que tiene que hacer; este proceso es una sumatoria de cosas que van para un lado y para el otro».

Mauricio Macri dio un indicio de la posición que tomaría en el recinto el PRO en el caso de que se discutieran impugnaciones a la jura del ex canciller: «Bielsa tiene que ser diputado, él usó como argumento de campaña la idea de que se iba a quedar cuatro años y ahora tiene que cumplir», dijo.

• Comedia

El arista Eduardo Macaluseno cambió demasiado el sentido de las críticas: «Esto ya convierte la renovación de la Cámara en casi una comedia en enredos. Está marcando el concepto que hay en el Gobierno de lo que son los poderes institucionales de una república. Una vez que la gente votó a alguien, es muy difícil plantear que no debe asumir. Es muy difícil, salvo que se compruebe un delito que lo deje fuera de la Cámara».

Miguel Bonasso
, el transversal que consiguió dejar fuera, por ahora, de Diputados a Luis Patti, fue otro buen indicador de la animosidad que reina en el kirchnerismo contra quien fue hace un mes y medio su cabeza de lista y de lo que puede esperarle en el recinto el día que se debata su jura, con seguridad el próximo miércoles: «Lo lamento mucho. Esto fue una comedia de enredos que no le hace ningún bien a la democracia», dijo. «Bielsa nunca debió aceptar el planteo, o plantear que iba de embajador a Francia», sostuvo Bonasso.

No podía faltar tampoco
Luis D'Elía como voz referencial del pensamiento kirchnerista: «La verdad, como nos decían nuestras mamás cuando éramos chicos e íbamos al colegio y hacíamos algo que quedaba feo o desprolijo, creo que eso fue un mamarracho. Me parece un gran tipo, pero se equivocó porque un dirigente en esto debe priorizar la construcción colectiva por encima de cualquier carrera individual», siguió pegándole, aunque aclaró antes que, como compañero, lo respetaba.

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