Ni Terragno lo imaginó

Política

Ni a Rodolfo Terragno -un modelo de pulcritud de la nueva política de los años 90- se le hubiera ocurrido repartir tickets electrónicos para un acto político. Es lo que hizo la organización del relanzamiento hoy de la campaña de Roberto Lavagna. Para evitar los tumultos tipo San Vicente que pudieran arruinar el acto en el Gran Rex, invitados y periodistas recibieron un pulcro ticket con asiento fijo. ¿Teme el candidato que las barras de sus socios del duhaldismo bonaerense desaten guerras por el dominio del escenario?

La referencia a Terragno es inevitable; cuando fue presidente del comité nacional de la UCR (1995-1997), remodeló los destartalados cuarteles de la calle Alsina en una coqueta sede que pudiera haber ocupado una empresa privada, con alfombras y muebles al tono, y en la cual se respondía a quienes llamaban por teléfono con la ahuecada voz de un locutor profesional. Citaba a reuniones en horas que describía según el modo anglosajón («AM» o «PM») y logró desconcertar con esos nuevos modos a viejos habitantes de esa casa como el mítico fotógrafo «Fogonazo» o a algunas secretarias que nunca se recuperaron de ese lifting.

Lavagna ha querido emular ese estilo prolijo y distante de las algaradas típicas de la política criolla que en realidad se desearía no sólo para esta actividad. Falta ahora que le redunde en votos.

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