El vicepresidente, Julio Cobos, se recluyó ayer en el departamento que comparte con su secretario Juan Montilla en el barrio de Puerto Madero y sólo atendió llamados de los radicales de la agonizante Concertación Plural. El mendocino evitó incluso recibir a un grupo de diputados radicales que quiso peregrinar a su domicilio para respaldar su llamado al diálogo en la crisis por el campo.
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Aislado por el kirchnerismo y también por la cúpula orgánica de la UCR, que comanda Gerardo Morales, Cobos evaluaba ayer convocar para mañana a una sesión ordinaria del Senado en su carácter de presidente de la Cámara alta. La medida, consultada con varios dirigentes de la Concertación, significaría desobedecer la orden de Néstor y Cristina de Kirchner de dar por cerrada la discusión sobre las retenciones móviles. Mañana los bloques opositores de la Coalición Cívica, UCR, PRO, socialismo y el peronismo disidente realizarán en ambas Cámaras del Congreso sesiones especiales en minoría para buscar una salida a la pelea con el campo, que ya superó los 97 días.
«La renuncia de Cobos está descartada y nunca se pensó en eso. El vicepresidente prioriza la institucionalidad ante todo y en ningún momento evaluó ni le plantearon salir del gobierno», aseguró ayer a este diario el subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería, Horacio «Pechi» Quiroga.
La última comunicación de Cobos con integrantes del gobierno nacional fue el sábado pasado, cuando la Gendarmería detuvo con orden judicial a 19 chacareros, incluido el combativo Alfredo de Angeli, y desató una ola de protestas y cacerolazos en todo el país. Ese día el vicepresidente habló por teléfono con Cristina de Kirchner y con Alberto Fernández. Le expresó su alarma por el recrudecimiento del conflicto y manifestó su malestar por la marcha que Néstor Kirchner había convocado en Plaza de Mayo para mañana junto a la CGT, intendentes del conurbano y el piquetero Luis D'Elía.
En ese momento, Cobos le anunció desde el Senado a la Presidente, quien se encontraba en Olivos, que escribiría una carta a la ciudadanía para pedir que el Congreso recupere su rol institucional y vuelva a sesionar. La esposa de Kirchner, según aseguraron voceros cobistas a este diario, asintió. La postura de Cobos, y del resto de la UCR kirchnerista en el conflicto con el campo, no es nueva: siempre criticaron la falta de diálogo del kirchnerismo, más allá de la utilidad o no de las retenciones móviles como herramienta de política económica para redistribuir el ingreso.
Pero el fin de semana Cobos se hartó. Advirtió que hasta el piquetero D'Elía tenía más protagonismo que el Congreso en la crisis agropecuaria y el acto convocado por Kirchner colmó su paciencia. Si bien el vicepresidente ayer no quiso hablar con la prensa, los radicales K Horacio Quiroga y el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, sí se comunicaron al menos media docena de veces con el presidente del Senado y fueron los encargados de actuar como sus voceros. «Néstor Kirchner fue presidente de la República, pero ahora como jefe del PJ es sólo un representante más de la Concertación Plural. Al gobierno de Cristina no se lo defiende con actos callejeros ni compitiendo por ver quién moviliza más gente. Hay 43 millones de argentinos que no van a la Plaza y están desconcertados en sus casas», explicó ayer Quiroga a este diario en una crítica directa al acto organizado por el esposo de la Presidente. El cargo del radical neuquino en la Cancillería tendría las horas contadas.
Cobos discutió telefónicamente el sábado por la noche con el jefe de Gabinete y le recriminó la parálisis legislativa y que el paro del campo se enfrente con amenazas de D'Elía en vez de con una convocatoria al diálogo. Sin embargo, para no inmolarse políticamente, el vicepresidente consultó con el peronista José
Pampuro su voluntad de escribir una carta pública en defensa del rol institucional del Senado. Y el senador del PJ bonaerense le habría dado su aval para convocar al diálogo en el marco del Parlamento.
La Casa Rosada ordenó a sus legisladores -ver nota aparteconcurrir en masa al acto del miércoles en Plaza de Mayo, justo el día que debería sesionar el Senado. Cobos tomó esa directiva como una afrenta intolerable a su cargo de presidente de la Cámara alta y sintió que el matrimonio presidencial les daba a los piqueteros de D'Elía más entidad que al Congreso. En ese momento se decidió a escribir la carta. «Cobos no es Chacho Alvarez y no va a renunciar. Tiene clara su responsabilidad institucional y no va a escaparse en el peor momento del conflicto», aseguraban ayer los voceros del vicepresidente, quien mañana estará al frente de la sesión especial convocada por la oposición.
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