"No hay carrera armamentista con Chile"
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«El equilibrio no sólo tiene que ver con las armas, sino con la trascendencia de las instituciones democráticas, el imperio de la ley y la independencia judicial. Creemos que la carrera armamentística es algo malo. Hemos aprendido esa lección de la peor manera», dijo Giavarini, aludiendo a la guerra contra la subversión en los años '70.
«Queremos hacer un aporte a la comunidad internacional. Es el primer ejemplo de homologación de gastos en América», dijo el subsecretario chileno de Guerra, Gabriel Gaspar, al presentar en Santiago el informe preliminar del proyecto. «Cada gobierno va a revisarlo y en marzo tendremos una reunión de técnicos para revisar los comentarios», agregó. Gaspar dijo que el proyecto se enmarca dentro del mecanismo de confianza mutua pactado entre ambos países en 1998.
Modernización
En una carta al presidente George W. Bush, nueve senadores demócratas expresaron su preocupación sobre la venta, notando que las autoridades chilenas estaban solicitando ingenios bélicos como misiles aire-aire AMRAAM y el sistema de navegación Lantirn.
Encabezados por Christopher Dodd, enviaron una carta en la que expresan su preocupación y se oponen a la venta de aviones de combate F-16 a Chile, se informó en Washington. La carta en ese sentido fue enviada al presidente Bush en la que indican que «el nivel de tecnología militar que está en conversación en este proyecto es innecesario y potencialmente desestabilizador».
Los senadores afirman que el paquete de 600 millones de dólares que supondría la venta de los aviones de combate a las fuerzas aéreas Chilenas (FARCH) «podría ser una innecesaria provocación de Chile a sus vecinos Bolivia, Perú y la Argentina».
La negociación de la compra venta del lote de F-16 se inició en diciembre pasado después de la autorización otorgada por el gobierno del presidente chileno, el socialista Ricardo Lagos.
Chile, según la nota, ha solicitado el equipamiento de los aviones de combate para operaciones a baja altitud y nocturnas que permiten eludir la vigilancia de los radares para situaciones de ataque, la disponibilidad de misiles aire-aire y tanques de combustible para vuelos de largo alcance.
«Ese tipo de tecnología no es necesaria para los propósitos defensivos y si son comprados podrían desatar en las naciones vecinas la investigación de compras similares de equipos altamente costosos», indica la nota.
Un resumen de la carta fue difundido por el Consejo para un mundo habitable y se pregunta ¿a qué teme Chile, a los viejos aviones bolivianos de la década de los '50 o una revancha boliviano-peruana de la Guerra del Pacífico de 1879?.
La compra de los F-16 supondría para Chile destinar 90 por ciento de su presupuesto para adquisiciones militares en los próximos 10 años, destaca la nota y advierte que el gobierno de George W. Bush mantiene que el proyecto introducirá una tecnología en Latinoamérica que es desproporcionada para las necesidades de defensa de Chile. La nota señala que Chile tiene el derecho de comprar armas para su defensa y EE.UU. podría facilitarle el material adecuado que, al mismo tiempo, no rompa el equilibrio en el Cono Sur.
John O'Leary, embajador estadounidense en Chile, dijo el mes pasado que EE.UU. no podía entregar armas como los misiles AMRAAM a Chile hasta que vecinos como Perú y la Argentina tuvieran un poder de fuego similar. Desde entonces se informó que Chile estaba conversando con Israel para obtener misiles avanzados y con Lockheed Martin sobre la configuración de nuevos vehículos para trasladarlos.




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