El socialismo porteño quedó ayer dividido al reunirse los principales referentes del distrito y quitarle todo apoyo a Roy Cortina, el ministro de Jorge Telerman, quien atraviesa una interna partidaria que cuestiona su conducción.
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El jefe de Gobierno selló un acuerdo con Cortina, titular del PS de la Capital, pero en internas impugnadas que la Justicia le obliga a realizar nuevamente. Precisamente hoy vencía el plazo para presentación de listas de candidatos para la conducción partidaria, pero por la tarde de ayer una porción que asegura ser mayoritaria se reunió para definir que no presentará boletas y por lo tanto no integrará la cúpula ni cargo alguno.
Esos grupos están representados por Norberto La Porta, Héctor Polino, la ex legisladora porteña Clori Yelicic y el ex subsecretario de gabinete de Aníbal Ibarra, Raúl Puy. Al menos con La Porta y Polino están representadas las caras más visibles del Partido Socialista de la Capital Federal.
Los dirigentes, acompañados por referentes de sus sectores, mantuvieron una tenida en una fundación de la calle Entre Ríos en el centro de la Ciudad, con la idea de tomar una decisión con respecto a la conducción que encarna Cortina. Acusaron al funcionario de querer hegemonizar y de ser «un simple operador de Telerman». Pero, el tema político no quedó saldado.
La Porta tiene el ofrecimiento de ser el compañero de fórmula de Telerman en la cruzada del jefe de Gobierno por ser reelecto. El legislador aseguró que responderá en un mes si acepta el ofrecimiento, mientras lo tironea el ex jefe de Gobierno Ibarra con la intención de que lo acompañe en una lista de legisladores por la Ciudad.
Puy, en cambio, está aliado con Ibarra en el emprendimiento del ex mandatario por conseguir una banca que lo regrese a la política local. Por su parte, Yelicic mantiene sintonía con el ex jefe de Gabinete de Ibarra, Raúl Fernández, hoy secretario general del gobierno de Telerman, para quien fundó una corriente política en apoyo a su candidatura.
Tras el juicio político a Ibarra, la relación entre el ex titular del Ejecutivo porteño y su sucesor es más que de enemistad. Ibarra le desliza en público toda vez que puede las sospechas de que lo ha traicionado durante el proceso en su contra y Telerman se ha empecinado desde que asumió al frente del Gobierno de la Ciudad de desplazar de la gestión a los funcionarios que continúan animando el ibarrismo posjuicio político.
Capacidad
En medio de ese tironeo apareció la candidatura de Daniel Filmus, quien fuera también funcionario de Ibarra y de mejor digestión que Daniel Scioli para un La Porta a la hora de definir una alianza electoral.
Lo cierto es que si bien el socialismo es un partido chico, que reporta unos 20.000 afiliados, conserva dentro del electorado de la Ciudad un piso de 5% de votos, apetecible cuando se piensa en una segunda ronda electoral para votar por jefe de Gobierno, ya que en la Capital Federal se requiere sacar 50% más un voto para imponerse en primera y el ballottage parece seguro. Capacidad de ayuda, o de daño, que posiciona a los socialistas como pieza única también para aquellos que buscan asentarse en el centro progresismo que gusta a los porteños en las urnas.
El grupo disidente armaba ayer un comunicado con la postura que decidió adoptar. «El socialismo está ya dividido de esta manera», explicó Puy a este diario. El ex funcionario sostuvo que «Cortina busca desplazar a los demás sectores que componen el partido y destruir la vida democrática del mismo; ahora está la mayoría del partido de acuerdo en que no depuró los padrones, que las elecciones a las que convoca tampoco son válidas».
Quizá el PS esté a un paso de la intervención.
Si Telerman lograra el sí de La Porta para que integre su fórmula, poco le haría al jefe de Gobierno esa ruptura, quizás imperceptible para el votante. Cortina quedará con el sello PS, que también oferta a Telerman, por lo tanto, el jefe de Gobierno no se vería afectado por la división. En cambio la aparición de Polino y La Porta en una boleta opuesta puede complicarle su estrategia.
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