No regresa a Cuba el embajador argentino
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Suposición
En el mismo sentido se manifestaron ayer el gobernador de Entre Ríos, Sergio Montiel -en su carácter de titular de la convención nacional de la UCR-, y el ex vicecanciller de Alfonsín Raúl Alconada Sempé (secretario de Relaciones Exteriores del comité nacional de la UCR).
Por su parte, el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Marcelo Stubrin, prefirió no explicitar su postura pero dudó de la intencionalidad del organismo de derechos humanos de la ONU -bueno cuando carga sobre Pinochet, por ejemplo, y malo cuando lo hace sobre Cuba-, aun cuando afirmó que el discurso de Castro fue «desopilante y desproporcionado»La pelea verbal entre los gobiernos de la Argentina y Cuba recrudeció con un nivel de virulencia impropio para el lenguaje diplomático. A partir de la publicación del discurso del dictador Castro -gobierna Cuba desde hace 42 años sin ningún mecanismo democrático que lo avale-, en el diario oficial-partidario «Granma», se produjo un continuo e infructuoso cruce de notas entre ambas naciones que virtualmente interrumpió el diálogo diplomático.
Hasta el momento, la Cancillería llamó a su embajador en Cuba «en consulta» y dispuso su permanencia en el país, al tiempo que suspendió una misión comercial que debía viajar a La Habana el próximo 16 de febrero.
Por su parte, y lejos de acallar la polémica, el embajador de Cuba en Buenos Aires embistió el miércoles duramente contra Rodríguez Giavarini y calificó como una «puñalada por la espalda al pueblo de Cuba» a la votación de la Argentina en la ONU el año pasado, en la que se condenaron las violaciones a los derechos humanos y la falta de instituciones democráticas en la isla caribeña. Omiten señalar que la misma condena argentina se extendió al embargo dispuesto por EE.UU. a la isla caribeña, en una clara y arbitraria actitud política.
González Galiano acusó al canciller argentino de estar «fraguando una nueva traición» contra Cuba y de querer « arrastrar» a todo el gobierno de la Alianza en esa maniobra, buscando involucrar a sectores disidentes como los que encarnan Alfonsín, por un lado, y Chacho Alvarez, por el otro.
Afirmó que Cuba siente «un profundo respeto, admiración y cariño por el pueblo argentino» y enfatizó que su país «jamás tomaría acción alguna que pudiera dañar» a la Argentina. Una actitud lejana a la que observó Cuba durante la presidencia constitucional de Juan Perón y su esposa entre 1973/ '76. El diplomático aseguró que su país tiene el «deber» de denunciar « la conjura» a la cual se lo quiere someter « con el decidido entusiasmo de Giavarini» y opinó que la decisión del voto de condena a la isla « no puede pasar inconsulta» del pueblo argentino porque constituye « un daño y un ejercicio cruel, cínico y arbitrario» contra su país.




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