13 de noviembre 2003 - 00:00

Nombran perito en secreto

El ex secretario administrativo del Senado, Jorge Amarfil, fue designado por Cristina Fernández de Kirchner como perito contable en el juicio político a Eduardo Moliné O'Connor. El nombramiento resulta, cuando menos, sugestivo, ya que Amarfil fue desplazado de las funciones que desempeñaba en circunstancias escandalosas por Daniel Scioli, bajo la sospecha de presuntas irregularidades en la «caja» de la Cámara alta.

Amarfil, un hombre ligado a la estructura de poder del bloque peronista, pasó a desempeñar funciones de perfil casi inexistente, mientras -en apariencia- se investigaba su gestión.

La señora de Kirchner
, sin que se dieran a publicidad los resultados de la pesquisa, le encomendó a Amarfil un tarea más que delicada: revisar el cálculo que hizo Economía -en tiempos de Eduardo Duhalde pero ya con Roberto Lavagna en el ministerio- para llevar la deuda del Estado con la empresa Meller de $ 29 millones a $ 400 millones en bonos, sobre lo cual se acusa a Moliné, a pesar de que la Corte nunca se expidió sobre el fondo de la cuestión y nada tuvo que ver en el libramiento de pago para Meller.

La senadora Sonia Escudero, para evitar conflictos, había pedido que el peritaje lo hiciera un contador registrado ante la Corte, y que su elección se hiciera por sorteo.

Llama la atención que el nombramiento de Amarfil haya sido manejado casi como un secreto de Estado por la primera dama, alimentando las sospechas de que, a cambio de hacer bien su trabajo, podrían evaporarse eventuales reproches sobre cualquier anormalidad en el Senado.

A poco de la asunción de Néstor Kirchner, el ex secretario fue removido sin aviso previo: volvió a sus quehaceres tras un fin de semana y se encontró con su oficina precintada, además de la notificación de cesación de funciones, suscripta por el vicepresidente de la Nación. La reciente nominación de Amarfil parece un tiro por elevación a Scioli.

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