Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli, Gabriela Michetti, Mauricio Macri,
Esteban Bullrich y Juan Pablo Picardo ayer en la sede comunal porteña durante
la primera reunión de gabinete, que la semana próxima se realizará en algún barrio
porteño.
Mauricio Macri disfruta por estas horasde su nuevo sillón de jefe de Gobierno porteño. No sólo ayer a la mañana ganó Boca, sino que casi en el mismo momento comenzó a recaudar fondos y no de los impuestos porteños, sino entre sus ministros.
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Fue en la primera reunión de gabinete de la gestión, que como excepción fue citada ayer a las 9.30, aunque el reglamento que impuso el mandatario fija los lunes de 8 a 10. Pero son cosas del comienzo. Sin embargo, Macri no perdonó otras cláusulas del estatuto interno que ha fijado, como imponer una multa a los ministros que llegan tarde.
Resultó que el primer retrasado fue Néstor Grindetti, el ministro de Hacienda, que se entiende debe optimizar la administración y proveerle los fondos necesarios al resto de las áreas. Algo hizo: pagó $ 50 su demora de unos minutos.
«Hola Mauricio, buen día», ingresó pasadas las 10 Oscar Moscariello, el titular del bloque PRO en la Legislatura porteña.
«Pagá cien pesos. Llegaste tarde», fue el saludo de Macri, y el legislador no tuvo más opción que sacar la billetera ante la mirada del resto, todo un alivio para Grindetti, que pagó menos. Ni siquiera Moscariello pudo dar excusas sobre las diarias complicaciones de tránsito que padecen los porteños; en definitiva, todos habían cumplido el horario.
Es que Macri tiene una tablita para esas infracciones que parten de los $ 50 y se van incrementando cada media hora.
Aseguran que con lo recaudado de las contravenciones ministeriales harán una donación o un asado de fin de año, dependerá de cuánto acumule el pozo en un año de reuniones semanales.
Ese dinero pasó inadvertido ante otras sumas muchísimo mayores que salieron a la luz en la reunión de gabinete. Fue el tema central de la primera tenida de los ministros. Es que en cada despacho suenan los teléfonos y llegan escritos con reclamos de deudas que no están facturadas.
No hay datos precisos aún de cuánto ha quedado debiendo Jorge Telerman e incluso se habla de acumulado de la gestión de Aníbal Ibarra.
Se mencionó una suma que causó temblor en la reunión, como algo más de $ 1.400 millones de deuda flotante en la administración de la Capital Federal.
Plazo
Pero Macri cortó las especulaciones: «Les doy diez días para que con Grindetti establezcan exactamente de cuánto estamos hablando; como mucho quiero la cifra con un error sólo de 5% más o menos, pero no voy a salir a decir nada sin saber bien cuánto es. No quiero decir $ 900 millones y que sean trescientos o a la inversa».
Macri requerirá tal vez que esa cuenta esté lista antes de los diez días que impuso de plazo. Es que el jefe de Gobierno quiere comenzar a arreglar escuelas tal como lo prometió ayer, y ya algunos contratistas le advirtieron que «primero pague lo que debe».
El ex mandatario Ibarra habló en algún momento de $ 1.500 millones de deuda, pero también Telerman habló de deuda de Ibarra. Es otra de las cuestiones que quiere conocer Macri, pero lo cierto es que en prácticamente todas las áreas se escuchó ayer la queja de llamados y pedidos de pago por diversos rubros. Otra incógnita es con cuánto se encontró en la caja Grindetti, pero aseguran en el Gobierno porteño que tal como lo anunció Telerman «está el dinero para los sueldos y el aguinaldo», aun cuando por lo bajo calculan que podrían faltar $ 300 millones, una imprecisión también, propia del primer día de gestión, ya que la recaudación tributaria suma a cada hora.
Con esos datos aún en el aire, Grindetti advirtió a sus compañeros de gabinete que «no pueden gastar nada» hasta terminar el año y que arranque el nuevo Presupuesto.
Macri les habló de «prolijidad» y «austeridad».
Ayer, Macri también anunció un plan de salud para la Ciudad de Buenos Aires y hoy anticipará la programación cultural del verano.
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