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22 de enero 2008 - 00:00

Nueva pista reaviva hoy caso por la desaparición de López

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Vuelve hoy a los tribunales la mancha negra de la política de derechos humanos del matrimonio Kirchner. La Justicia Federal platense intentará profundizar una pista en la investigación que sigue por la desaparición del testigo Jorge Julio López, a partir de la declaración de cuatro efectivos de la Policía Bonaerense y un vecino de la localidad de Atalaya, quienes podrían aportar nuevo datos para la causa.

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El trámite se llevará a cabo en la sede del Juzgado Federal N° 3 de La Plata, a cargo de Arnaldo Corazza, donde deberán comparecer los efectivos Adrián Badano y Eduardo Pérez, de la División Canes de la fuerza, dos agentes de apellidos Pajoy y Ortiz, que prestaron servicio en la Comisaría 3ª de La Plata, y Rubén Durso, ex delegado municipal de Atalaya.

La declaración de los testigos se produce en el marco de la llamada «pista Atalaya» que ha abierto un nuevo rumbo en la investigación por la desaparición de López, vecino de la localidad platense de Los Hornos que prestó declaración en el juicio que terminó con la condena del represor Miguel Etchecolatz.

El nuevo camino en la investigación se inició a partir de la reconstrucción, la semana pasada, del rastrillaje que la Policía realizó en la localidad de Atalaya pocos días después de la desaparición de López el 18 de setiembre de 2006.

La pista se abrió a partir del supuesto hallazgo de un rastro por parte de perros entrenados de la Policía en ese operativo del 23 de setiembre de 2006 y que no habría sido investigado exhaustivamente.

Por eso la Justicia citó a Badano y Pérez, quienes participaron de ese rastrillaje con perros en la finca del Camino Blanco, Atalaya.

Durso, en tanto, fue convocado dado que en su vivienda de Atalaya la Policía halló prendas manchadas con sangre y que fueron marcadas por los animales dedicados a la búsqueda del testigo que aún hoy permanece desaparecido.

Pajoy y Ortiz, en tanto, fueron citados debido a que ese día habían sido destinados a la custodia de ese lugar el día del operativo.

De acuerdo con el expediente, la Policía habría llegado a Atalaya por los dichos de otro vecino, Rodolfo Buzeta -ya fallecido-, quien señaló haber visto a un hombre mayor el 19 de setiembre a las 9 cerca del Camino de los Silos, una bifurcación de la Ruta 11 para ingresar a Atalaya o la localidad de Magdalena.

En otra declaración, Buzeta aseguró que ese hombre era «el señor de la foto» que la Policía le mostró, y que no era otra que la del testigo desaparecido en esos días.

  • Otros caminos

    Pese a todo, la «pista Atalaya» no es la única que se ha trabajado en el expediente y, desde la querella, se recordó que hay otros caminos que no se han investigado.

    «Conocimos esta línea cuando ya había pasado todo, en el momento en que accedemos al expediente en enero de 2007. Vemos un procedimiento que no cierra de ninguna manera, con contradicciones en los testimonios y en las actas, respecto de los horarios», dijo a la abogada Guadalupe Godoy, del colectivo «Justicia Ya».
    La abogada añadió que «Atalaya sirvió para desviar el reclamo de los querellantes de que se investigue sobre los policías mencionados por López en su declaración y miembros del Servicio Penitenciario interesados en que no se continúen los juicios».

    Al pasar al fuero federal, la causa López barajó diversas hipótesis: desde la averiguación de paradero inicial, tanto los querellantes como la fiscalía que interviene en el expediente solicitaron que se profundice la pesquisa sobre el entorno de Etchecolatz.

    También se barajó la pista surgida de un cable de un periodista de la agencia «DPA», un rastreo de llamados al penal de Marcos Paz que derivó en una denuncia de la fiscalía contra 13 penitenciarios.

    Y, además, la «pista Chicano» relacionada con un agente de inteligencia que fue fotografiado en un acto de organismos de derechos humanos al que concurrió el testigo desaparecido.

    Hace un año, el fiscal Sergio Franco había solicitado la detención de 18 policías que López mencionó como represores en sus testimonios, pero ese pedido no fue contestado por el juzgado, según confió a « Télam» una fuente judicial.

    Pocos de ellos ya están detenidos en otros expedientes: Miguel Etchecolatz, ya condenado; Hugo Guallama, su chofer, y el médico policial Jorge Alberto Bergés.

    Las fuentes mencionaron que permanecen sin ser imputados los policías Raúl Pedro Muñoz, Carlos Alberto Basualto, Oscar Emilio Bravo, Juan Ramón Rodas, Gregorio Urbano Medina, Julio César Pasquale, Héctor Herrera, Julio César Garachico, Manuel Aguiar, Angel Trotta, Carlos «Manopla» Gómez, José Alfredo Orellana y tres policías de apellido Urcola, Ponce y «Rudi» Calvo.
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