El gobierno consideró ayer que el documento difundido por la Iglesia «desatendió datos de los que dan cuenta las estadísticas actuales», y sostuvo que la preocupación del Episcopado por la desigualdad «no se corresponde con la realidad». En realidad, el documento de la Iglesia venía siendo preparado por la Comisión de Pastoral Social que presidía monseñor Carmelo Giaquinta por lo menos desde noviembre de 2004, cuando se analizó en aquella plenaria. Se volvió a revisar en abril de este año y se dio a conocer el sábado pasado. Y esta vez hubo discrepancias en torno a la ausencia de mención de la ley de educación sexual que está en el Congreso.
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Desde la Iglesia, el obispo auxiliar de Buenos Aires, Jorge Lozano -un hombre que expresa el pensamiento del arzobispo, cardenal Jorge Bergoglio-, defendió el contenido del texto al asegurar que no fue «duro», sino «realista» porque «plantea cuestiones que es importante ir resolviendo», anticipando cómo serán las relaciones de la Iglesia con el poder político.
Sin embargo, en el documento faltaron algunos temas. Uno fue que no se mencionó para nada el tema del fallecido obispo Angelelli. Fue una pregunta de la prensa que mereció una respuestay nada más. El otro tema que extrañó por su ausencia fue el de la ley de educación sexual en tratamiento del Congreso. «Se buscó evitar un enfrentamiento más con el gobierno», fue la explicación escuchada, en alusión a los conflictos de los monseñores Antonio Baseotto, Héctor Aguer y Carmelo Giaquinta con el ministro de Salud.
Los obispos de San Luis y San Rafael -Lona y Tausig, de donde partió el primer apoyo explícito a monseñor Baseotto-, y La Plata, junto a otros, presionaron para que se mencionara y sólo se consiguió que se hablara de «contenidos inmorales».
Fue el martes y los diputados de la Comisión de Mujer, Familia y Minoridad que preside la duhaldista Silvia Martínez (que una semana antes dijo que no estaba dispuesta a pagar el costo político de sacar una ley de las características que tiene en la comisión, varió de postura y firmó; su mandato concluye el 9 de diciembre) no fueron enterados del entripado de los obispos.
En su mensaje, la Conferencia Episcopal Argentina denunció un «crecimiento escandaloso de la desigualdad» y advirtió sobre la posibilidad de que se produzcan «peligrosos enfrentamientos sociales» ante el aumento de la «marginación».
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que «da la impresión de que en el documento se han desatendido datos de los que dan cuenta las estadísticas actuales» porque, sostuvo, «decir que hay preocupación por el crecimiento de la desigualdad no se corresponde con la realidad».
• Explicación
En diálogo con La Red, Lozano explicó que los obispos no tuvieron la intención de atacar con el mensaje a Néstor Kirchner, sino que se buscó elaborar «un texto de contenido doctrinal».
El obispo agregó: «No creo que sea tan duro el documento. Lo que se publicó en 2003, con un capítulo dedicado al escándalo de la pobreza y la exclusión social, tenía párrafos mucho más contundentes», destacó. En sintonía con el documento, Lozano reiteró que los hechos de violencia ocurridos en las últimas semanas son «preocupantes» y que «están haciendo peligrar nuestra convivencia social». Sobre la mención que se hizo en el texto a los años '70, Lozano sostuvo que «es un tema que sigue sin tener una resolución en nuestra sociedad y es una causa de división».
El documento habla de cinco principios básicos: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiaridad, la articipación y la solidaridad. Luego se refiere a cuatro «valores fundamentales: la verdad, la libertad, la justicia y la caridad».
De fuerte contenido pastoral y «catequístico», el documento buscó, según los obispos, avanzar con «todos los hombres de buena voluntad» para «encontrar caminos concretos que contribuyan a la reconstrucción del tejido social, afianzar el sentido de pertenencia a la Nación y acrecentar la conciencia de ser ciudadanos».
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