Por cierto, además de guardar estilo, los despachos VIP -presidencia, vicepresidencia y otros-son por demás amplios, pero el atolladero se produce en las salitas que lo circundan, donde se despliega el personal. Con una planta permanente de empleados que supera el millar, más otro tanto transitorio y/o contratado, sobran las razones para que los legisladores emulen a sus pares nacionales con el estreno de un anexo. Sin embargo, la idea es mudar a las nuevas oficinas algunas comisiones nuevas, que creen aliviaría el desplazamiento por el palacio cuando se inicien las obras de refacción.
Son 29 las reparaciones planificadas, que contemplan, entre otras cosas: el arreglo del techo de la Junta de Interpretación y Reglamento -se vino abajo días pasados-; la reparación de la terraza para terminar con las goteras, los desagües, las inundaciones del subsuelo y lo que llaman un patio urbano, donde se acumula la basura, y la calefacción y el aire acondicionado que no funcionan en todas las dependencias.
Para poder licitar esas obras se redactó un proyecto de ley que crea un fideicomiso con la idea de constituir un fondo especial cuyo destino sea exclusivamente la reparación del palacio, ya que quieren que el dinero salga del Presupuesto porteño, al que le auguran un superávit para gastar a cuenta.
Mientras se inicien todos esos arreglos, los legisladores ya esperan contar con el anexo. Hay una idea de trasladar allí especialmente a
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