Oficial: De la Sota bajó la candidatura para la presidencia
-
Milei defendió el ajuste fiscal, cruzó a Villaruel y reforzó su alianza con Trump y Netanyahu
-
Ley de Glaciares: optimismo libertario para dictaminar y aprobar la reforma en 48 horas
José Manuel de la Sota anunció ayer que desistía de su precandidatura a la presidencia de la Nación dentro del PJ.
«No concuerdo con las disputas acérrimas, la gente hoy quiere ver a los dirigentes unidos peleándole al hambre y no envueltos en una reyerta de pasiones donde lo que menos se discuten son las ideas, yo lo intenté pero sin éxito», reconoció el titular del Ejecutivo provincial, acompañado por todos sus colaboradores.
«Todo hace prever que no habrá internas en el justicialismo y como no concuerdo con el cariz de esta discusión retiro mi precandidatura nacional», dijo De la Sota, aunque acto seguido confirmó que los congresales de Córdoba estarán presentes el viernes en el congreso que fogonea Eduardo Duhalde.
En realidad, la posición de De la Sota dio carta blanca a los intendentes, que ya no encontrarán obstáculos para volcar su apoyo a la precandidatura de Carlos Menem.
El tema, claro, deberá ser tratado -según dijo De la Sota aunque recalcando su prescindencia- en el Foro de Jefes Municipales y Comunales de Unión por Córdoba, donde existe mayoría menemista, y ven en la decisión del gobernador una manera elegante de desalambrar la provincia al riojano.
La delgada cornisa que tiene el mandatario cordobés por delante es un camino que deberá transitar sin enojar al duhaldismo (necesario para oxigenar económicamente su gestión mientras el bonaerense esté en la presidencia) ni a los menemistas locales, sociedad sin la cual no podrá retener el poder.
Por esa razón, utilizó la evasiva cuando debió definir el perfil de candidato que merecería su apoyo. «Soy prescindente de la interna del PJ -recalcó- pero podría analizar en lo personal la posibilidad de apoyo a aquel candidato que impulse el Mercosur, que rebaje 50% los impuestos a las PyMEs y 50% de los gastos políticos con achicamiento de la Cámara de Diputados y Senadores», sostuvo.
En esta estrategia, De la Sota evitó responsabilizar directamente a Duhalde de su declinación a la candidatura presidencial. Sobre la conducta del bonaerense, habló ante la prensa en términos calmos y carentes de agresividad. «Duhalde se portó bien con Córdoba y con todas las provincias, dentro de las posibilidades siempre tuvo una muy buena actitud», dijo.
Convenció poco, en realidad. En su entorno aseguran que molestó mucho que haya salido el presidente de la Nación a decir que De la Sota le había comunicado ya en diciembre que bajaría su candidatura. «Son los tiempos políticos del gobernador y no los de Duhalde» se quejó uno de los dirigentes que generalmente están en el entorno del titular de la Casa de las Tejas.
Nadie duda de que estas definiciones de Duhalde, conocidas el fin de semana, apuraron al gobernador a salir a hacer personalmente el anuncio de un secreto a voces.
Ayer, en la Casa de Gobierno, De la Sota confirmó que el sueño presidencial había terminado, y lo hizo respaldado por todos sus ministros, legisladores y los intendentes de Río Cuarto, Alberto Cantero, y de Villa María, Eduardo Accastello.




Dejá tu comentario