Suma cero declaración del exsíndico de Oil en recta final de testigos

Política

Había sido desistido por defensas pero insistido por acusación: negó hechos irregulares pero dijo no recordar nada respecto de mayoría de preguntas.

El aporte del exsíndico de Oil Combustibles, como testigo, al juicio oral fue nulo. Alejandro Rodríguez, que se desempeñó analizando los estados contables de la petrolera desde la comisión fiscalizadora (uno de los órganos societarios requeridos por ley) y también de una de sus controlantes -Inversora M&S- se mostró “poco generoso” en las respuestas, como lo definió el presidente del Tribunal Oral Federal N° 3, Fernando Machado Pelloni. Abundó en los “no recuerdo” a cada pregunta de la querella de la AFIP y de la fiscalía, y dejó flotando cierta molestia en haber sido convocado al juicio luego de que “hace cinco años” se desvinculara de la firma. En la recta final de testimonios, su convocatoria suma cero. De hecho, había sido solicitado su testimonio por las defensas pero luego fue desistido con el correr del debate. Sin embargo, los acusadores insistieron en su convocatoria y por eso centralizaron las preguntas en una audiencia breve, que no agregó nada a lo que ya se sabía. Rodríguez se remitió a los documentos que firmó, desechó cualquier irregularidad en el asiento de los datos contables de la firma y se amparó en la ausencia de recuerdo sobre el contexto que había rodeado cada informe.

“Jamás tuve a la vista nada que no fuese asentado en la contabilidad de la compañía”, aseguró Rodríguez cuando se lo hacía repasar los balances de la petrolera de Cristóbal López y Fabián De Sousa. Abogado de profesión y residente en Mendoza, el testigo no disimuló la ausencia de ganas de estar declarando, tanto que se suscitó un breve entredicho cuando Machado Pelloni, habilitando una pregunta del fiscal Diego Velasco, definió como “poco generoso el declarante” en sus respuestas. Rodríguez recogió el guante y le respondió que llevaba años desvinculado del Grupo Indalo y que no podía ser “impreciso” en cuanto a lo que testificaba y no estaba en su “cabeza y memoria”. El roce culminó con el presidente del TOF subrayando que contestaba con monosílabos. Otras respuestas fueron apenas más extensas.

El testigo explicó que todos sus informes dentro de la comisión fiscalizadora estaban ligados a lo que reflejaban los estados contables, había informes para los accionistas y se trabajaba de la mano con los auditores externos que eran de Deloitte. Recordó que había préstamos entre las compañías relacionadas; que hubo “trabajo serio de los auditores externos más los expertos contables; que mantuvo contacto con De Sousa pero no con López; que se trataba de un “grupo grande con muchas actividades y empresas y que tenía sus problemas en lo general de cualquier grupo de la importancia” del que se estaba hablando; y que se “apoyaban” en lo que establecía como parámetro Deloitte. Llamado a repasar un párrafo del informe que destacaba deudas de la empresa, resultado negativo en los ejercicios, planes de pago vigente y préstamos entre compañías –que ya se había profundizado en anteriores declaraciones de todos cuanto tuvieron intervención-, el testigo se remitió a lo que estaba escrito. Ese párrafo culmina con que esperaban que la empresa repuntara con mejoras en un mercado regulado como el petrolero por la baja internacional del precio del petróleo. “Lo que se veía se escribía”, dijo.

Preguntado más de una vez sobre el tema de los préstamos que se giraban a las compañías relacionadas (algo que dijo que era “habitual”) y si esto derivó en la “capitalización” de Oil e incidió en la presentación de un concurso preventivo, el testigo sostuvo que “nunca se evaluó como un problema”, y que él no había participado de la decisión. “No lo tengo presente”, “no lo recuerdo”, fueron las que dominaron las respuestas.

Sin nada que interesara interrogar a las defensas, casi al pasar hubo una pregunta de la fiscalía que exploró un aspecto mencionado públicamente con vigor pero que no había conmovido en nada al juicio por estar fuera del objeto procesal ligado a los planes de pago. Se indagó sobre el cambio de domicilio de Oil Combustibles, pero ocurrido en 2015 desde Buenos Aires a Comodoro Rivadavia. El testigo declaró que “operativamente” era lo más conveniente, pero quedó soslayado que esa mudanza no obedeció al inicio de la investigación de la AFIP sino que había sido previo al inicio de las actuaciones de Alberto Abad. Desde un comienzo se postuló que la radicación del concurso de acreedores en esa ciudad chubutense respondía a una maniobra para intentar evitar la intervención de los tribunales porteños. Otra de las preguntas giró en torno a la supuesta “escisión” de Oil Combustibles del Grupo Indalo. “No me suena”, replicó Rodríguez. La supuesta división –que no existió en los documentos- fue el argumento con el que la AFIP aceleró pedido de medidas cautelares e interpuso una de las denuncias penales en el fuero penal económico que inició la saga que ahora se juzga.

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