El juego electoral en la Ciudad de Buenos Aires podría modificarse sustancialmente con la aparición de un nuevo candidato para el 24 de agosto, día previsto para la realización de los comicios de jefe de Gobierno, diputados nacionales y legisladores locales. En las últimas 48 horas, el radical Enrique Olivera recibió desde distintos sectores avales para impulsar su candidatura al Gobierno porteño. Olivera ya se desempeñó al frente de la comuna cuando reemplazó a Fernando de la Rúa, promovido en 1999 a la Presidencia de la Nación. Pero esta nueva experiencia se daría en otro marco: sin renunciar a su afiliación partidaria, Olivera recibe ahora un apoyo más amplio que incluye a un importante grupo de dirigentes de Recrear, el partido de Ricardo López Murphy.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Olivera emerge en un momento en que toda la configuración electoral del distrito parece estar mutando. Entre otras cosas, por la intervención de Néstor Kirchner en la política local con el armado de su gabinete (tres integrantes de fórmulas presidenciales son ministros).
También las pretensiones de Olivera afectan ahora a Ibarra, en la medida en que le podrían dar un horizonte al radicalismo local. Parte de esa fuerza está adherida al alcalde no por vocación, sino por la imposibilidad de planear su vida laboral en otro espacio. El resto se resigna a la candidatura de Cristian Caram, acaso la principal víctima de este nuevo proyecto radical.
•Movimientos
Pero un eventual lanzamiento de Olivera movería otras aguas, ajenas a la UCR. Las de Recrear, el partido de López Murphy. En su momento, antes del cierre de listas locales, López Murphy había examinado la posibilidad de una asociación local con Olivera, que se frustró por razones brumosas que se simplificaron en la candidatura de Patricia Bullrich. Para un sector del lopezmurphismo, integrado mayoritariamente por ex radicales, la candidatura de Bullrich sigue siendo un mal trago. Se quejan de que por ella no se puede conseguir una captación completa del radicalismo local, que todavía ofrece una importante estructura de poder en los barrios, sin que a cambio se pueda tampoco disfrutar de una asociación con los partidos conservadores, que a escala porteña apoyan la candidatura de Macri. Además del círculo de antiguos radicales que acompañan a López Murphy, hay ortodoxos ajenos a ese partido, como Manuel Solanet, que mantienen con Olivera vínculos de carácter social (a través de dirigentes como Guillermo Moreno Hueyo, por ejemplo) que hacen muy aceptable la entente.
La perspectiva de que el excelente predicamento de López Murphy entre los porteños se canalice a través de la figura de Olivera no convence a todo el entorno del ex ministro de Economía. Aunque reconocen que el radical forma parte del círculo de viejos amigos de Fernando de la Rúa que rompieron con el ex mandatario por el aislamiento en que éste se introdujo durante su gestión, esos dirigentes de Recrear temen que se asocie su figura con la del último gobierno radical.
¿Abre todo este cuadro una brecha con Patricia Bullrich? El acercamiento de la candidata a Gustavo Béliz e, indirectamente, al gobierno de Kirchner, irritó sobremanera al staff de Recrear, donde nadie conoce del todo la profundidad de los acuerdos que se estarían avecinando. Temen los lopezmurphystas que al darle más visibilidad a la Bullrich un sector del gobierno sólo pretenda fortalecer a Ibarra restándole votos a Macri, que es la verdadera potencia electoral del distrito hasta ahora. «Si lo que queremos es ganar, tenemos que pensar en una fórmula de Macri con Patricia», especuló delante de este diario un allegado al jefe de Recrear, quien avanzó un paso más: «Si no, arreglemos con Olivera, quien podría entrar al ballottage y convertirse también en una puerta de entrada para quedarnos con lo más rescatable del radicalismo en todo el país».
Dejá tu comentario