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Que en estos tiempos todos los países del mundo, en mayor o menor medida somos protagonistas de un creciente fenómeno de globalización, que conecta realidades propias y ajenas, y asimismo va contactando problemáticas y situaciones culturales diversas;
Que en este constante intercambio se advierte un notorio desplazamiento de valores culturales propios de nuestro país, entre las cuales se destaca el lenguaje;
Que el idioma castellano es el producto de nuestra libertad, siendo un fenómeno aglutinante de pensamientos y afectos, un puente común de comunicación entre los distintos pueblos que se asentaron en este territorio.
Que no es menos cierto que principalmente luego de la Segunda Guerra Mundial y hasta nuestros días, la importancia de los países se ve asignada por el rango de nivel económico que posee, y son esos países los que mayor influencia ejercen acercando su mundo: cultural, social, etc, haciéndonos perder, en consecuencia, el contacto con la propia realidad;
Que en este orden es preciso concluir que la memoria colectiva es redefinida desde afuera, desde otros idiomas, cubriendo muchas veces vacíos de nuestra propia realidad.
Que es necesario plantearnos mirar al mundo desde nuestra propia cultura, desde nuestra identidad y espacio, contribuyendo así al anclaje de la propia historia, del amor por la patria, y del respeto que merece el afianzamiento de nuestra identidad argentina.
Que como representantes del pueblo es nuestro deber realizar acciones tendientes al fortalecimiento de nuestras raíces culturales, históricas y sociales, creando el marco necesario para el fomento y desarrollo de estos principios;
Que también como representantes del pueblo debemos ser fieles custodios de que no exista ningún tipo de discriminación, cuidando tanto a aquella parte de nuestro pueblo que no maneja idiomas como a aquellos que desean nombrar con términos extranjeros a sus empresas, comercios y similares, puesto que se coartaría su libertad y hasta la propiedad privada con esta injerencia;
Que como consecuencia de lo expuesto sería conveniente en aquellos casos en que voluntariamente se elija un nombre o palabra en idioma extranjero para denominar comercios y/o establecimientos o para realizar señalizaciones, menciones o indicaciones de cualquier naturaleza, que dicha palabra o frase sea traducida al castellano, y además ello se haga constar a la par o por debajo de la palabra o frase extranjera y con el mismo tamaño, color y tipografía;
POR ELLO:
EL HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE SANCIONA CON FUERZA DE
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