ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

21 de julio 2008 - 00:00

Otro gabinete y abrir PJ, la demanda a los Kirchner

ver más
Alberto Fernández
El peronismo, que asimila mal los fracasos, transmitió,a lo largo de su peor fin de semana desde 1999, un mensaje puntual y, salvo casos específicos, uniforme: luego de la derrota en el Congreso, Cristina de Kirchner debe producir un recambio en el staff oficial.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Cautos, algo temerosos, sin gritarlo, gobernadores, alcaldes, caciques gremiales y legisladores transmitieron a la Casa Rosada esa demanda. Manotearon una regla básica: de una crisis se sobrevive desechando a los protagonistas capitales de esa crisis.

De ese modo, el «operativo clamor» por su esposa que Néstor Kirchner ensayó las horas posteriores a la madrugada trágica incorporó un elemento inevitable: el planteo del peronismo, siempre «sotto voce», de reconfigurar el equipo cristinista.

El nombre previsible es el de Alberto Fernández. Sobre el jefe de Gabinete no cae la furia peronista y hasta se valora que en el largo conflicto con el campo fue el único que aportó cuotas de racionalidad. Pero también se lo asume agotado y sin reflejos.

Resulta sencillo, hasta inocuo, luego de que él mismo amaga con apartarse, sugerir su salida. Pero, en paralelo, se admite la complejidad del movimiento. Jorge Capitanich fue preciso: advirtió sobre los costos y peligros de un recambio a las apuradas.

En el tumulto, hay más observaciones. Un dirigente que dice expresar a Kirchner desde los 70 aportó: «Si es sólo una interna del gobierno, no sirve: si va a ganar el ala liberal del gobierno, que representa De Vido, el cambio de gabinete no tiene sentido».

De ahí que, como ocurre ante cada rumoreo sobre la eyección del jefe de Gabinete, aparezcan las referencias al ministro de Planificación o, más concretamente, al secretario de Comercio, Guillermo Moreno. «Sólo con Alberto no cambia nada», interpretó un legislador.

La mención a Javier de Urquiza fue también recurrente entre los hombres del PJ K, pero su permanencia o no dista de ser relevante. El reclamo llegó tarde: el viernes, De urquiza presentó su renuncia. Ayer, Carlos Cheppi, presidente del INTA, estuvo reunido con Cristina de Kirchner en Olivos planificando una nueva gestión para la secretaría de Agricultura.

En el estruendo, como hipótesis de cambio, apareció en escena una figura: Eduardo Fellnerpresidente de la Cámara de Diputados. En las últimas horas, los entornistas del ex gobernador jujeño avisaron que se preparan para dejar el Congreso.

  • Confesión

    En Olivos, silencio zen. A Kirchner sus amigos lo notaron triste. Les dio, igual, instrucciones de resistir. No cree oportuno, según los que hablaron con él antes del fin de semana, modificar el gabinete de su esposa. Jamás, arriesgan, soltaría a Moreno.

    Nadie lo admitirá nunca. Pero al «Judas» Julio Cobos de a poco comienzan a verlo como un Redentor. En definitiva, gracias a su voto -traicionero, sostienen- parece clausurarse el conflicto del campo. Al vice le deben, entonces, el alivio actual.

    A su modo, Hugo Curto lo reveló cuando confesó que estaba harto de hacer movilizaciones. También Daniel Scioli cuando pidió, luego de hablar por teléfono el jueves por la mañana con la Presidente, « desdramatizar» el resultado del Senado y luego sugirió una autocrítica.

    Como los demás mandatarios con producción rural, ahora el bonaerense se permite pensar en gobernar su provincia. « Hicimos todo lo que dice el manual de la lealtad peronista. Ahora que nos dejen dedicarnos a la provincia», traducen a Scioli sus lugartenientes.

    Un dato: a lo largo del conflicto, la imagen del gobernador cayó en la provincia más de 20%. Quedó, así y todo, como el dirigente con mejores registros en el país -pierde con Macri si se mide sólo Capital y conurbano-, luego del derrumbe de Néstor y Cristina Kirchner.

    Otros quieren suturar las heridas que la crisis dejó en el PJ. Gildo Insfrán, que opera en línea con el eje Mazzón -José Luis Gioja (San Juan), Celso Jaque (Mendoza) y Luis Beder Herrera (La Rioja)-, explora la recomposición con díscolos recientes como Carlos Reutemann.

    Distante, en pausa, el chubutense Mario Das Neves, por lo pronto, congeló -al menos por ahora- su promocionada participación en el Movimiento Popular Argentino (MPA) que regentea Eduardo Duhalde donde mañana disertará el entrerriano Jorge Busti.

    Subyace otra demanda, quizá condenada al fracaso. El personalismo, el sistema encriptado de tomar decisiones de los Kirchner, aparece cuestionado, una vez más, por los peronistas que piden abrir el PJ al debate y al cruce de opiniones, criterios y visiones.

    Un bonaerense, a riesgo de ganarse un pasaporte a la hoguera K, fue demasiado lejos: les planteó a unos pocos legisladores y funcionarios amigos que Kirchner debería tomar licencia de la jefatura del PJ y dejar la conducción en manos de la cúpula partidaria.

    Como Kirchner fue el ideólogo y timonel de la táctica K en la guerra contra el campo, es quien debería recluirse luego del fracaso. Fantasía o realidad, Duhalde les contó a los suyos que Cristina acusó a Kirchner de ser el mariscal de la derrota.

    Menos extremos, intendentes y legisladores observan que pagaron un costo demasiado alto, que tendrá impacto electoral en 2009, por la sucesión de errores en los 127 días que duró el conflicto. La derrota en el Senado, interpretan, fue un error entre muchos más.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias