Cristina Fernández de Kirchner y Julio Cobos acordarona través de sus embajadores depurar de liturgia y símbolos peronistas y radicales el acto de presentación de su fórmula mañana en el Luna Park. No sólo les preocupan eventuales choques de barras antagónicas, sino también hacer prevalecer el concepto de «concertación» por sobre las clásicas estructuras partidarias.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin diálogo frecuente, y mucho menos directo, la senadora bonaerense y el gobernador mendocino negocian una especie de contrato leonino a través de Alberto Fernández y el ministro de Gobierno de Cobos, Sergio Marinelli. Más allá de las pretensiones de la UCR kirchnerista de acceder a puestos de un eventual gabinete cristinista, los gobernadores radicales alineados a la Casa Rosada no tienen por el momento otra opción que adaptarse al humor y a las decisiones unilaterales de la primera dama.
«Ni banderas radicales ni peronistas, eso es lo que se acordó para el acto del Luna Park», explicó ayer a este diario el intendente radical de la localidad bonaerense de Junín, Mario Meoni, uno de los encargados de arriar a la parcialidad UCR al acto de mañana. Aunque parezca una decisión consensuada y voluntaria de kirchneristas y radicales, hay varios factores subterráneos que determinaron esta medida.
Por el lado del radicalismo, el miércoles pasado un fallo de la jueza federal María Romilda Servini de Cubría ratificó la validez de la convención nacional del partido donde se consagró a Roberto Lavagna candidato presidencial de la UCR, medida de la cual se desprende también la validez de las intervenciones a los distritos alineados con la Casa Rosada. Por eso, pese a que reivindican su identidad radical, los gobernadores Cobos, Miguel Saiz (Río Negro), Arturo Colombi (Corrientes), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Eduardo Brizuela del Moral deberán ir acostumbrándose a dejar de lado el cotillón partidario.
En cuanto al kirchnerismo, más allá de aislados homenajes a Juan y Eva Perón, la primera dama siempre le huyó a la liturgia del PJ, incluidos el himno y los actos masivos. Por eso el secretario de Medios, José Albisturprepara meticulosamente el escenario del Luna Park donde hablarán Cristina Fernández y seguramente también Cobos. La «concertación plural» lanzada por Néstor Kirchner el 25 de mayo del año pasado y las siglas del Frente para la Victoria tendrán un lugar predominante en el acto, donde sindicatos, piqueteros, intendentes y radicales adictos podrán ingresar sólo con invitación en mano y se ubicarán en tribunas diferenciadas.
Encorsetados, los radicales de Cobos recibieron tan sólo 10% de los tickets -unos 8.000 en total- para no despertar la ira de los sectores peronistas que el gobierno intenta con disimulo barrer bajo la alfombra roja de la primera dama. Oscar Parrilli, encargado de convocar a movimientos sociales incondicionales como Barrios de Pie de Jorge Ceballos, Federación Tierra y Vivienda de Luis D'Elía y Libres del Sur de Humberto Tumini, confía en que se mantenga el orden dentro del estadio de boxeo.
Vallado
El principal temor del oficialismo se trasladó a las inmediaciones del Luna Park, donde a las 19, plena hora pico del martes, podrían acumularse bolsones de manifestantes enfrentados y sin entradas. Hasta ahora, se resolvió vallar 100 metros a la redonda en lugar del acto para evitar que cualquier trifulca arruine la presentación de la fórmula Cristina-Cobos.
Recién mañana, el misma día del acto, las calles aparecerán empapeladas con la convocatoria al Luna Park. A la UCR paralela de Cobos le preocupa la fría relación con su compañera de fórmula. Los gobernadores UCR siempre negociaron cara a cara con Kirchner y lo preferían al Presidente. El hermetismo del círculo íntimo de la senadora bonaerense, limitado hoy a Carlos Kunkel, el senador santacruceño Nicolás Fernández y el jefe de Gabinete, los deja afuera de cualquier decisión.
Aún falta confirmar dónde se ubicarán los ministros del gabinete de Kirchner. La ira de la esposa del Presidente, desatada por el reciente escándalo de corrupción por la aparición de un maletín con unos 800 mil dólares en un vuelo de la empresa estatal ENARSA donde viajaban funcionarios venezolanos y argentinos, potenció la irritabilidad cristinista. A partir de ese caso, renunció Claudio Uberti, designado por Julio De Vido para manejar los negocios con la Venezuela de Hugo Chávez. Por eso la primera dama no quiere al ministro de Planificación sobre el escenario durante su acto de lanzamiento.
Más detalles: habrá dos videos, uno de la senadora y otro del gobernador, muy cortos, y se entonarán las estrofas del Himno Nacional. En el escenario habrá una Bandera argentina y un atril, desde el cual hablarán los oradores.
Dejá tu comentario