Hubo, sin embargo -y no por la indiscreción de los mozos o de Jean Paul-algunas novedades políticas en la animada conversación. Claro, Kirchner le confirmó a González que seguirá en Salud (aunque él lo mantiene en secreto hasta con sus amigos) y, con Solá, hablaron largamente sobre un pedido de Eduardo Duhalde: él siempre habló sobre la necesidad de renovar la política, sobre todo al duhaldismo bonaerense. Y, en esa materia, bajo la advocación del ministro -finalmente, un renovador de Antonio Cafiero-los otros dos comensales, apoyados por sus militantes esposas, ensayaron distintas ideas sobre cómo remozar el aparato del hombre que los ha ungido, democratizarlo, quitarle en lo posible una savia conservadora, de derecha, que no lo hace correcto frente a la sociedad. Creen que es necesario actuar rápido y, en lo posible, ahora que los dos tienen el poder.
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