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Ya es sabido que el próximo presidente de la Nación asumirá en las peores condiciones de la Argentina en que pueda asumirse un nuevo mandato. Pero lo nuevo es que prácticamente desde el gobierno y desde el Parlamento, en una carrera suicida, se sigue agravando día a día («el endoso», se lo llama) la situación a heredar tras las elecciones del 27 de abril y entrega del poder el «Día D», el 25 de mayo. No sólo en el orden nacional. También se teme lo que puede suceder en algunas provincias y sobre todo en la Capital Federal, si el nuevo jefe de Gobierno se elige el 8 de junio y resta el insólito lapso de 6 meses hasta que asuma el que gane. Hoy el municipio porteño -que tiene el tercer presupuesto del país en monto y el primero en proporción al número de habitantes-ha sido llevado a tener 125.000 empleados municipales, algo sin precedentes, y vive presionado por el sindicalismo que le absorbe para sueldos y asistencialismo el elevado aumento impositivo dispuesto. Todos quieren salvarse en la despedida, como si un cambio de gestión significara el reembarco y partida de un ejército de ocupación. Informate más
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