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6 de noviembre 2007 - 00:00

Papeleras: se despide el rey sin aportar solución; suspenden cumbre

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Pese a las intervenciones del facilitador español, la planta productora de pasta celulósica de Botnia comenzará a funcionar el próximo lunes, una vez que el gobierno uruguayo de Tabaré Vázquez firme finalmente la autorización.
El gobierno desmintió anoche a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Jorge Taiana que esté confirmado el encuentro entre Néstor Kirchner, Tabaré Vázquez y el rey Juan Carlos de España para el próximo jueves, en Santiago de Chile, pese a que desde Montevideo se había dado por segura ayer la concreción de la reunión. Ayer por la tarde, el vicepresidente uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, había afirmado que el cruce entre los presidentes y el monarca en la capital chilena, en el marco de la Cumbre Iberoamericana, era un hecho para el jueves por la tarde, y que se concretaba por las declaraciones del domingo de Cristina Fernández de Kirchner a favor del diálogo. «Ahora están dadas las condiciones para tratar de llegar a un entendimiento con la Argentina», dijo ayer Nin Novoa, al confirmar el evento.

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Anoche, sin embargo, Jorge Taiana (previa conversación con Néstor Kirchner) desmintió que la cumbre esté cerrada ya que aún no está totalmente definido el contenido de la propuesta española para debatir en Santiago de Chile. Fuentes del gobierno argentino afirmaban, además, que la foto de Tabaré Vázquez inaugurando ayer una barcaza que utilizará Botnia no cayó bien al presidente argentino, por lo que mandó a congelar por el momento la confirmación del encuentro del jueves. Además, molestaron anoche en Olivos las declaraciones del canciller uruguayo, Reynaldo Gargano, sobre una supuesta aceptación -en Montevideo- de encontrarse en Santiago de Chile los dos presidentes a partir de supuestas declaraciones de Cristina de Kirchner sobre la necesidad de esperar para confirmar si Botnia contamina o no y mientras tanto levantar toda protesta, y fortalecer la relación bilateral. Aparentemente, dicen en Olivos, la todavía primera dama no habría dicho exactamente eso, y la «aceptación» uruguaya de la reunión a partir de esas declaraciones resultó un gesto de «pedantería» por parte del ministro del país vecino.

Además de los tres jefes de Estado, en la reunión iban a estar presentes otras seis personas: el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, por la Argentina; el secretario general de la Presidencia, Gonzalo Fernández, y el canciller, Reynaldo Gargano, por Uruguay; y el ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y el embajador ante las Naciones Unidas, José Antonio Yáñez Barnuevo, por España.

  • Proponente

  • La elección del jueves como día de la reunión había sido propuesta por el Estado europeo. Ese será el primer día de la Cumbre Iberoamericana y, según la agenda del monarca, es la jornada con menos encuentros bilaterales. El viernes es, además, el tiempo de hablar en las audiencias públicas, por lo que el único momento disponible para reunir a argentinos y uruguayos es el jueves cerca del mediodía.

    Además de la foto de Vázquez y la barcaza (ver nota aparte) y de las declaraciones de Gargano, también provocó anoche enojo en Olivos la falta de precisiones concretas sobre lo que se discutirá en Santiago de Chile, encuentro que, además, debería terminar en una foto de agradecimiento y despedida al rey de España, que se retirará como «facilitador». Sucede que la oferta concreta a la que llegó el monarca, luego de las recomendaciones de Barnuevo, fue la del llamamiento a un «monitoreo conjunto» de las operaciones de Botnia para ver si la pastera es o no contaminante. La Argentina ya avisó a Madrid que esta alternativa es jurídicamente inaceptable para la estrategia del país, ya que debilitaría la posición ante el tribunal de La Haya. La Corte Internacional va camino a nombrar un propio comitéde inspección de las actividades de la pastera, cuando ésta comience a funcionar; y de este examen dependerá luego el fallo del tribunal, que se espera para fines de 2008. Si se avalara otro monitoreo bilateral fuera de ese ámbito, la Argentina estaría aceptando otra autoridad y restaría autoridad a La Haya.

    La otra propuesta del rey es que se implante en la zona de Fray Bentos una región de protección ambiental. La Argentina aceptaría simplemente sentarse con Montevideo a hablar de la idea, pero no como una decisión concreta. Definitivamente archivada está la idea de una isla artificial donde Barnuevo propuso plantar una ligustrina gigante para que desde Gualeguaychú no se vea la pastera.

    La estrategia argentina, inalterable pese a la intención de agradecer la gestión del rey, es esperar a que el caso se resuelva en La Haya, dejar que Botnia empiece a funcionar y jugarse a que el tribunal falle a favor de la Argentina. Mientras tanto, Cristina de Kirchner desempolvará el «paraguas diplomático» para tener una conversación con Tabaré Vázquez.

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