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«Es un año electoral y complejo,Aníbal, hay que fortalecer la Alianza y todos los esfuerzos que podamos hacer juntos son muy importantes», avanzó el Presidente.
Equipamiento
De la Rúa e Ibarra compartieron un almuerzo a solas en la Casa Rosada, la primera reunión formal del año, en la que se prometieron mantener una línea directa de comunicación.
«No podemos perder la Capital, es cierto», meditó Ibarra ante los esfuerzos que le hacía entender De la Rúa que necesitaba de su parte.
De la Rúa incluso coló un comentario sobre el ex vicepresidente que dejó a Ibarra con una silenciosa sonrisa: «Lo veo bien a Chacho -dijo el radical- todas sus opiniones están bien porque las hace con respeto a las instituciones y a la investidura presidencial».
Ibarra, quien se cambió el jean por un traje minutos antes de cruzar a la Casa Rosada, llevó una carpeta con informes sobre obras que necesitan acuerdo con la Nación.
Urbanizaciones
Sobre todos esos temas el radical y el frepasista conversaron durante la comida, mousse de salmón y bife con puré mixto, hasta que De la Rúa invitó a pasar a otra sala para la sobremesa, en la que arrancó con una charla sobre la estrategia electoral conjunta para este año.
Ibarra llegó a esa reunión después de un mes alterado en la Alianza porteña, con quejas radicales de todo tipo, hasta el punto de tener que reunir a los secretarios de la UCR de su gabinete para confirmarlos en sus cargos, siempre con la advertencia de que «nadie crea que porque una persona de un partido ocupa un lugar, pueda haber en el futuro un cambio, aunque se mantenga entre nosotros la proporcionalidad».
El mensaje, así cifrado, llegó a De la Rúa, pero el Presidente ayer prefirió eludir reproches y buscar coincidencias sobre las cuestiones más convenientes a acordar durante 2001.
Sobre esos acuerdos, a los que Ibarra gusta llamar «armonía», pretende reposar el frepasista para disipar demandas que considera excesivas de sus socios en la Capital.
Por caso la de integrar una mesa de conducción de la Alianza en la Ciudad que monitoree las cuestiones políticas de su gestión, ya que considera que ahora deja en claro que su interlocutor válido será exclusivamente De la Rúa.
«No hablamos de temas electorales o nacionales por fuera de la vinculación con el Gobierno de la Ciudad. Seguramente, a medida que nos acerquemos más a los tiempos electorales, sin duda hablaremos de esto», señaló Ibarra a la salida del encuentro, ya mostrándose parte de las decisiones futuras sobre candidatos y boletas de octubre.




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