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5 de junio 2007 - 00:00

Perdiendo, cree Kirchner que gana

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Jorge Telerman
La única intención de Néstor Kirchner al pelear el ballottage del 24 de junio entre Mauricio Macri y Daniel Filmus es multiplicar los panes y los peces: cambiar la cifra de 23,77% de las adhesiones logradas por su candidato el domingo pasado, por -digamos- un 40%, aun perdiendo la elección. Esa foto vale el esfuerzo, al que ayuda el hecho de que peleará a un Macri que tiene resuelto emplear en la segunda vuelta el mismo estilo que aplicó en la primera: no hablar de temas nacionales, evitar apoyos a candidatos a presidente, eludir con una sonrisa las campañas negativas.

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Kirchner parece que insistirá también en el estilo agresivo que le aplicó a Telerman, como lo mostró ayer en el Salón Blanco. Con el paso de las horas se sabrá si Macri y Kirchner podrán sostener esas campañas: el discurso agrio del Presidente ayer no parece ser el que más gusta en el electorado porteño. La pasividad minimalista de Macri puede convertirlo en un blando ante los ojos de su propio electorado. Lo más probable es que los dos se vean obligados a ofrecer nuevos productos al público porteño en la próxima semana.

Ese semiólogo natural que es Kirchner sabe que ir a las presidenciales con ese magro número de adhesiones que le logró Filmus (409.495) en el principal distrito de la Argentina es una lágrima. Rompe cualquiera de las fantasías pagas que le brindan las encuestas de imagen que manda hacer el gobierno sobre el Presidente y su gestión. Ese 23,77% son los kirchneristas puros que, con toda la rabia, pudo juntar poniendo a dos ministros en las listas y aplicando a tiempo completo las figuras del Presidente, el vicepresidente y la primera ciudadana.

Macri despliega desde ayer, frente a esa intención de Kirchner de jugar todo para ganar imagen perdiendo la elección, la hipótesis de que basta con retener el 45% de los votos del domingo para ganar. Lo trataron de convencer de que en todas las segundas vueltas vota menos gente, pero miró los resultados de su pelea de 2003 contra Aníbal Ibarra y vio que en el ballottage los votantes aumentaron de 69,83% a 70,50% del padrón total. Igual, con sólo aumentar en cinco puntos la elección del domingo se asegura la silla que deja Jorge Telerman.

Del lado del gobierno son más escépticos y confiesan que el mejor resultado que podría lograr Filmus es una derrota 55 a 45, de todas maneras un buen piso para las tentaciones presidenciales de los Kirchner. Creen que les costará mucho que los votos de Telerman se vuelquen hacia Filmus de forma masiva. Por eso uno de los ejes del discurso que comenzó a lanzar el gobierno ayer fue que Macri es un representante de la «derecha». Con esa acusación van a jugar a la mancha venenosa entre la progresía que ha acompañado a Telerman para tratar de retener el pase masivo de adhesiones del jefe de Gobierno hacia Macri.

  • Comunicación

    Desde la noche del domingo, y sin demasiado disimulo, se establecieron canales de comunicación entre Macri y Telerman. Este ya mandó a decir que el público de la Capital quiere un cambio, expresión que sólo tiene una traducción, Macri. También cree el intendente que se va que el mejor sucesor que puede tener es el presidente de Boca Juniors. Si en campaña Alberto Fernández le tiró por la cabeza las facturas de Sol Group, ¿qué no haría el albertismo si gobernase la Ciudad y con acceso a los archivos de la administración? Patrullero asegurado.

    Telerman no le teme al «veraz» que le haga Macri, que es ya víctima del que le hacen en la casa de Gobierno.

    En la ronda telefónica que hizo Macri en la mañana de ayer fatigó a sus aliados y amigos con el mismo sonsonete: no responderá a las agresiones y no se pronunciará sobre ningún asunto nacional. ¿Ni sobre candidaturas presidenciales? Tampoco, ni ahora, ni después del 24 de junio. Como espera ganar el Gobierno de la Ciudad cree que no estará obligado a hacerlo porque convivirá con los Kirchner después del 10 de diciembre. Tampoco ninguno de sus posibles aliados políticos tiene chance de disputarle con éxito el poder a los Kirchner. ¿Para qué entonces dejarse atraer por los cantos de sirena de quienes lo quieren como jefe de la oposición? Lo único que harían aquellos que buscan su apoyo en las presidenciales sería pedirle dinero para la campaña y piensa que ya se gastó toda la cuenta que tenía para hacer política. A cambio de esos apoyos sólo lograría más inquina de parte de los inquilinos de la Casa de Gobierno.
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