Un grupo de peronistas bonaerenses, díscolos a la estructura del PJ oficial, comenzó a trabajar a favor de la eventual candidatura a gobernador de Juan Carlos Blumberg. Dicen contar con el guiño del padre de Axel que, sin embargo, sigue sin hablar sobre su futuro político.
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Actores del menemismo en los 90, opositores con más tenacidad que éxito de Eduardo Duhalde, este clan del peronismo que «construye» para Blumberg tiene su base de armado en el partido Argentina para Todos, que ordenan Ezequiel «Negro» Oliva y Enrique Crotto.
Hasta ahora, luego de la oferta que le acercó Mauricio Macri, Blumberg se mantuvo en silencio sobre sus pasos políticos. Planteó que hasta que no termine el juicio por el crimen de su hijo, sólo se abocaría a ese asunto sin discutir otras cuestiones.
Respetuosos de esos tiempos, el grupo de peronistas que encabezan Oliva y Crotto se lanzó a establecer terminales de su partido en la provincia. Afirman que, cuando todavía faltan «dos octubres» -como dice Kirchner- tienen «presencia en 80 distritos».
Como todos los sectores que ven en Blumberg a un potencial candidato, la decodificación del perfil del empresario los empuja a suponer que el nivel de adhesión pública como referente social se traducirá, aun perdiendo el respaldo de algunos sectores, en un caudal importante de votos.
Es lo que vieron en el PRO cuando tentaron a Blumberg: que de 70% de imagen positiva como víctima de la inseguridad pasaría a tener niveles de respaldo mayores a 20% si decidiese ser candidato en la provincia. Ningún otro candidato, salvo Macri, logra esos índices de apoyo.
Pero todo el andamiaje que se sostiene en torno a una potencial postulación de Blumberg tembló cuando, a 48 horas de la marcha a Plaza de Mayo, el empresario aseguró que si el gobierno daba respuesta a su petitorio, desechaba la posibilidad de ingresar en política.
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