La mayor parte de los gobernadores rechazó ayer la iniciativa de Eduardo Duhalde de reformar la Constitución. Con la excepción de José Manuel de la Sota y Felipe Solá, los 22 jefes políticos restantes, peronistas y radicales, le señalaron al Presidente, en Olivos, que el ajuste en el gasto político se puede hacer sin recurrir a la reforma constitucional. Sin embargo, el gobierno insistirá con su proyecto, enviándolo al Congreso la semana próxima. Allí sus aliados son Eduardo Camaño, Juan Carlos Maqueda y Jorge Yoma, entre otros. Radicales, como el senador Carlos Maestro, manifestaron ayer su negativa. Los mandatarios provinciales, después de cinco largas horas de reunión, escucharon del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, que la Nación no puede garantizarles el piso mínimo de coparticipación acordado en los pactos fiscales. El gobierno acordará a partir de ahora con cada provincia, saldando las deudas de 2001 con LECOP.
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Antes del mediodía fueron arribando los gobernadores a Olivos, a una reunión que insumió cinco largas horas y donde, en opinión de los consultados, hubo «un pobre servicio», ya que dijeron que sólo se sirvió café, agua mineral y unos pocos sándwiches.
El encuentro halló a los protagonistas con caras serias y reconcentradas, como si ya estuvieran convencidos de que pocos resultados habría al final. De entrada fue Remes quien se encargó de bajar aun más las expectativas cuando les informó: «Tengo dificultades de ingresos». Tratando de sonreír agregó que la Argentina «se encuentra en terreno pantanoso y la economía no termina de hacer pie. Todavía podemos estar peor», les dijo. Después de esta introducción desalentadora, explicó que ésa era la razón por la que la Nación no podía garantizarles el piso de coparticipación acordado en su momento con Fernando de la Rúa en el último pacto fiscal firmado.
Sin embargo, y no obstante un horizonte tan negro, coincidió con el reclamo de los gobernadores en que era prioritario avanzar rápidamente con una política social que aliviara la situación de desempleo y marginalidad.
El ministro de Economía insistió en la necesidad de contar lo antes posible con un «presupuesto equilibrado», en cuya preparación todos estuvieron de acuerdo con que debía ser elaborado participando en él los responsables de las finanzas de cada provincia.
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