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16 de octubre 2002 - 00:00

PJ confirmó sus internas para el 15 de diciembre

Lo dispuso el plenario del consejo nacional con el apoyo de 11 de 14 gobernadores y una concurrencia de 90 delegados. San Luis de Rodríguez Saá no se opuso a la fecha pero presentó dos condiciones. Una simple (cambio de la junta electoral) y otra conflictiva (que se presenten y aprueben programas de candidatos por el congreso del PJ). Como no le concederían esto, iría por afuera del partido a la elección presidencial de marzo. Más que escuchar y aprobar los programas de los candidatos, por más disímil que sea el de cada uno, lo que no quiere el consejo nacional es convocar al congreso partidario, donde el presidente Eduardo Duhalde podría introducir temas de su interés e, inclusive, intentar postergar la fecha de la interna. Se estima difícil que Duhalde intente oponerse a lo resuelto ayer por el consejo sobre el 15 de diciembre con la adhesión de tantos gobernadores, como son 11. De la Sota no sólo dijo que competirá dentro de la interna sino que además pidió firmar el compromiso de que el que la pierda no intente ir por afuera del partido. Esto complicaría más al sanluiseño Rodríguez Saá y refuerza la creencia de que iría por afuera con partido propio. Aduciendo razones climáticas para vuelo de aviones privados, no se sumó con representantes a los 11 la provincia de Santiago del Estero, aunque en realidad se cree que espera que Carlos Menem confirme lo que ya es un hecho: que tendrá como candidato a vicepresidente a un hombre de las provincias del Norte, como el salteño Juan Carlos Romero. El único gobernador que realmente está afuera del conjunto y ayer ni informó si concurriría o no -finalmente no lo hizo nadie en su representación-es el santacruceño Néstor Kirchner. Más hábil, Rodríguez Saá invocó condiciones difíciles de cumplirle para justificar ir por afuera. Kirchner, en cambio, con sólo 2,34% de intención de voto y séptimo entre los candidatos, además de representar una provincia rica en regalías pero de sólo 200.000 habitantes, ya directamente se considera que irá por afuera del partido y más probablemente uniéndose como candidato a vice de otro postulante. El 24 de octubre próximo, en consecuencia, sigue siendo la fecha para que se integren las fórmulas en el PJ y sean presentadas para la elección interna del 15 de diciembre.

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Este fue el trazo grueso de lo que se resolvió ayer en la sede del PJ, donde se recepcionó en los hechos el dictamen de Servini: la jueza les había devuelto a los partidos el arbitrio sobre la selección de sus candidatos.

• Como De la Sota había pedido que se modifique la junta electoral, tildando a la actual de favorable a Menem, se decidió que ese organismo se renovará totalmente una vez que se inscriban los candidatos el 24 de octubre. Concretamente, el 30 de octubre debe haber una nueva junta con representantes de todos los candidatos. ¿Por qué esperar a ese momento? Sencillamente para evitar que se inscriban candidatos de fantasía con la intención de que un sector interno termine controlando a ese grupo que arbitra en la elección.

• El propio De la Sota hizo otra propuesta. Dijo que competiría en el partido, «que es mi casa». Y prometió que si pierde se sumará al ganador, es decir, no intentará postularse por fuera del PJ. Recomendó, y todos vieron bien la moción, que cada candidato al inscribirse en la contienda suscriba una declaración de compromiso como la que él acababa de formular. Un dardo contra su enemigo Rodríguez Saá, quien confiesa no saber si irá por fuera o por dentro del partido.

• El gobernador Rubén Marín, que presidió la sesión, hizo otra sugerencia, aceptada por unanimidad: que los apoderados del partido no puedan hacer presentaciones judiciales sin autorización de la conducción. Estaba ofuscado Marín con Jorge Landó, apoderado partidario que se movió ante el juzgado de la Servini para presentar una impugnación. Landó siguió la estela de Eduardo Duhalde, que estaba casi obligado a apelar todas las medidas en contra. Pero Landó fue más papista que el papa y, lleno de candor, mostró el juego de su jefe: como apoderado nadie lo había mandado, ni el consejo ni el congreso partidario, a tomar una posición que atañe a sus representados. Landó parecía, hasta ayer, un hombre de derecho (eso sí, del conurbano).

• Para que la estética de las resoluciones se completara armónicamente, Menem hizo saber que renunciaría a la presidencia del partido para competir en la interna. Había conseguido todo lo que quería, en una jornada en la que hubo tres maniobristas estelares: Marín, Juan Carlos Romero -a su lado, el hábil Angel Torres-y Eduardo Bauzá, quien el pasado fin de semana volvió a la antigua «peluquería», como llamaban a la oficina en la que reinó en la Casa Rosada, en sus mejores tiempos.

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