El peronismo de Diputados intentará hoy desactivar la embestida contra la Corte Suprema. El bloque conducido por Humberto Roggero discutirá a puertas cerradas sobre el dictamen acusatorio de la Comisión de Juicio Político que promovió el kirchneriano Sergio Acevedo el jueves de la semana pasada.
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La polémica será agitada porque en la víspera se produjeron novedades. Sorpresivamente, los jueces Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Adolfo Vázquez, Antonio Boggiano y Guilermo López se notificaron de que Acevedo, Elisa Carrió y compañía ya tienen preparada una nueva causa por prevaricato por el caso Fayt. Una suerte de resguardo de los legisladores que aspiran a ser verdugos para el supuesto de que fracase el enjuiciamiento en curso.
Al leer el acta de citación para descargos que recibieron ayer, los ministros se enteraron de que los legisladores más belicosos están decididos a lincharlos, y se jactan a puertas cerradas de que disponen de 40 casos más para endilgarles mal desempeño y hasta la supuesta comisión de delitos en el ejercicio del cargo de ahora en adelante. Ante ese panorama, los miembros de la Corte se sienten como si estuvieran en comisión.
•Modificación
Una parte importante de la reunión de Diputados -que comenzará a las 19 en dependencias del edifico anexo-estará dedicada a la modificación de la ley de «subversión económica» que se tratará pasado mañana en el recinto (los menemistas siguen sosteniendo que lo correcto sería derogar esta anacrónica norma que usan algunos jueces para perseguir banqueros). Pero quienes ya rechazaron dentro de la comisión la posibilidad de enjuiciar a los 9 ministros del Poder Judicial -la riojana Alejandra Oviedo, el pampeano Manuel Baladrón, el sanluiseño José Mirábile, el salteño Enrique Tanoni y el porteño Miguel Angel Toma (hoy cercano al duhaldismo)- quieren asegurarse de que dispondrán de suficiente tiempo para brindar argumentos políticos, jurídicos y técnicos.
La idea es convencer a la mayor cantidad posible de legisladores, al menos entre 70 y 80 del total de miembros de la Cámara, la mayoría de los cuales debería ser de la misma bancada peronista. Para conseguir aquel número mágico que aleje la posibilidad de que Acevedo y sus socias extramuros, Elisa Carrió (ARI) y Nilda Garré (Frepaso), colecten 2/3 de adherentes en el plenario de Diputados y envíen la causa al Senado para la sentencia, los opositores a la carga contra el máximo tribunal pedirán hoy que haya una suerte de votación de entrecasa. Oviedo, Baladrón y compañía confían en que los bonaerenses -que suman más de 30- deberán finalmente pronunciarse críticamente acerca de las últimas decisiones de Juicio Político, si bien formaron parte de la iniciativa en febrero, cuando se declaró la inconstitucionalidad del «corralito» financiero y Eduardo Duhalde denunció una supuesta extorsión de la Corte.
Ahora, con un panorama diferente -el gobierno necesita que Julio Nazareno y los otros 8 jueces convaliden decretos y otras resoluciones-, tendrían que virar y desactivar el proceso parlamentario. De lo contrario, dejarán muy mal parado al presidente designado en lo que atañe a la imagen institucional del país, a ojos de organismos internacionales.
Con esa premisa y cálculos optimistas, los representantes del peronismo de Anillaco (Oviedo, Adrián Menem, Ricardo Quintela y una decena de diputados) ya manifestaron que apoyarán que pasado mañana se pida un preferencia para tratar la semana que viene los despachos en danza en sesión de tablas, incluso si ese pedido lo formula la propia Carrió para hacer campaña.
Aun cuando a José María Díaz Bancalari y a otros duhaldistas les cueste desandar camino, resultará fundamental la opinión de Jorge Casanovas o Jorge Villaverde, muy moderados desde que se abrió el trámite del enjuiciamiento. Ayer, el gesto de Toma resultó sugestivo. A los duhaldistas -que deben sostener al Ejecutivo y no entorpecer las relaciones con Tribunales-se acoplarán los menemistas, delegados de provincias chicas (ex animadores del Frente Federal) y representantes de distritos no gobernados por el PJ.
•Definición
Según el cronograma tentativo, el debate debería inaugurarse con exposiciones de quienes, no obstante la determinación del bloque de postergar hasta esta tarde cualquier definición, actuaron motu proprio y firmaron el despacho acusatorio. En esa posición, aparecen Acevedo -el más comprometido, porque maneja la comisión y prefirió seguir el ritmo de Carrió, a instancias del mismo Néstor Kirchner (partidario del adelantamiento de los presidenciales y adversario declarado de Duhalde)-, el tucumano Ricardo Falú y el cordobés Guillermo Johnson. Falú y Johnson fueron instructores de sendos casos, «corralito» y rebalanceo telefónico, y disponen del pretexto de que habían jugado muy fuerte por la capitis diminutio. Franco Caviglia -ex cavallista como Johnson-firmó primero, pero pidió de inmediato que le retiraran la rúbrica. Adujo que se había enterado tarde de la convocatoria de Roggero y que, en consecuencia, prefería esperar la discusión interna.
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