El ministro Carlos Tomada votó ayer en una escuela de Palermo. Una agente de Policía asiste a los votantes. Jorge Telerman fuerza la sonrisa en el momento de emitir el voto. En otra mesa, la elección es un juego para una niña. Alberto Fernández al votar en Palermo en comicios que lo anotaron como derrotado notable. También en Palermo sufragó el jefe de campaña de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta (h). Rompiendo la veda electoral, afiches anti-Macri aparecieron frente a escuelas.
El frío y la indiferencia les restaron concurrencia a las urnas en la elección porteña de ayer. Era una votación con final anunciado que conmovió más a los militantes y los aparatos que a los vecinos que prefirieron, además, resguardarse del frío en una de las jornadas de temperatura más baja del año. Los curiosos y movileros rodearon a los funcionarios y dirigentes más conocidos, pero esta vez no hubo agresiones como en la primera vuelta. Se repitió el desconcierto de los votantes en la localización de las mesas en los padrones, colgados de las paredes como en el siglo pasado. Para la próxima, prometen voto electrónico...
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