Primero fue una cumbre, llamada por los Estados Unidos -y organizada por el gobierno nacional para discutir la creación del demorado mercado común. Saltó de inmediato, como es costumbre ya en este tipo de reuniones, una contracumbre de quejosos por la globalización y la llegada de George W. Bush. La organizan, entre otros, el reaparecido Luis D'Elía, que promete una contracumbre junto al extravagante diputado Miguel Bonasso, que también tiene auspicio y subvención oficial. Poseen permiso de criticar a Bush pero no a Kirchner. Esto último motivó que apareciera una tercera cumbre, esta vez llamada por indígenas y piqueteros, que amenazaron con criticar a Kirchner hasta que también lograron su subsidio. Se sumaron a la contracumbre oficial. Hoy, para colmo, se inicia una cuarta contracumbre, más pacífica pero en Capital Federal, también auspiciada oficialmente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A la III Cumbre de los Pueblos (o contracumbre oficialista), el anuncio de los piqueteros duros de trasladarse a Mar del Plata y la llegada de decenas de organizaciones de izquierda del exterior, ahora se suman también dos encuentros continentales de indígenas a realizarse en La Feliz.
Es que no sólo la IV Cumbre de las Américas motivó como encuentro «alternativo» la III Cumbre de los Pueblos.
También la
El encuentro oficialista de los indígenas está alineado dentro de la Cumbre de las Américas, mientras que la Cumbre Continental de Aborígenes se opone a la presencia de
Si bien ambas reuniones son convocadas por organizaciones de los pueblos originarios de América, la primera tiene como objetivo retomar la discusión de los ejes propuestos por la Organización de los Estados Americanos (OEA), mientras que la segunda busca poner en discusión aquellos temas que surgen de las problemáticas propias de sus integrantes.
Dejá tu comentario