El estruendoso Hugo Chávez de Venezuela y el agitador Evo Morales de Bolivia son los únicos que aplauden al presidente argentino por su actuación en la cumbre de Mar del Plata. Los comerciantes marplatenses con sus negocios destruidos y saqueados por vándalos, la prensa extranjera que se dice maltratada en Mar del Plata y la mayoría de los mandatarios extranjeros están en la crítica a la actuación argentina como país anfitrión. Algunos dicen que la embestida de Kirchner contra el presidente Fox estuvo planeada mucho antes que el mexicano se transformara en vocero del proyecto ALCA. Ya se dispuso cuando la Cancillería argentina -en realidad la Casa Rosada- dejó sin respuesta un pedido para una audiencia privada de Fox con Kirchner. Ayer el vocero oficial Eduardo Van der Kooy de «Clarín» sostuvo que Kirchner tiene aversión a la figura de Fox, algo que si fue motivo para no charlar con él a solas ya sería diplomacia a nivel de guaranguería. Pero además se cree que Néstor Kirchner trató de jugar en la política interna mexicana como alguna vez lo hizo con la uruguaya favoreciendo el traslado de votantes a Montevideo. Sucede que el candidato del partido de Fox a la elección presidencial de México que será el 2 de julio de 2006, Felipe Calderón, está tercero lejos en las encuestas; segundo está el hombre del PRI (el partido de más de 80 años que gobernó México alternando presidentes de sus filas) Roberto Madrazo y primero Andrés Manuel López Obrador, el controvertido intendente de la ciudad de México que se presenta como de centroizquierda. En consecuencia, el cálculo del gobierno aquí sería que aunque trastabille la excelente relación comercial con México -es grave para la industria automotriz nacional- se recompondría en 8 meses con un centroizquierdista gobernando México. El kirchnerismo siempre alienta estos sueños pero ocurre que los gobiernos de centroizquierda resultantes todos terminan siendo ajenos a la virulencia del gobierno argentino, llámense Ricardo Lagos en Chile, Tabaré Vázquez en Uruguay y Lula da Silva en Brasil. La iracundia de Kirchner sólo tiene, en orfandad, el apoyo de Hugo Chávez y desde ahora de Evo Morales. Salvo que Kirchner, Bush y Fox fueran actores tan fantásticos que lo hacen operar a Kirchner como «malo» para engañarlos a Morales y Chávez. Pocos creen esto. Lo que la Argentina hace es incoherencia o incapacidad. De cualquier manera, poco seria y decadente nuestra imagen internacional.
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